Por primera vez, Brown planteó el retiro de tropas de Afganistán

El premier británico explicó que la salida del ejército comenzaría en 2010.
Con el 71% de la opinión pública británica a favor de un retiro de las tropas en Afganistán el año próximo, ayer el premier Gordon Brown esbozó por primera vez una estrategia de salida para los militares británicos, en su discurso anual sobre política exterior en Mansion House, la residencia del alcalde de la City londinense.

El premier prometió un calendario para ir entregando "distrito por distrito" a las fuerzas de seguridad afganas, que ellos están entrenando. Informó que él ha ofrecido que Londres sea el lugar para una conferencia internacional en enero próximo para discutir esta transferencia que tendrá fechas precisas.

Según Brown, "se debe intensificar el proceso de la transferencia que se iniciaría en el 2010".

Los distritos a transferir serían más que nada los norteños ya que en el resto del país la actividad talibán es fuerte. Brown está buscando un marco de trabajo, junto a los otros aliados de la OTAN, que permita a las fuerzas británicas limitarse al entrenamiento de los soldados y policías afganos y retirarse de la primera línea de combate, donde ya murieron 233 militares británicos. Esta cifra ha forzado a las fuerzas a pedir el "regreso a casa".

El premier abandonó su traje oscuro y corbata colorada para someterse a los rigores del "black tie" de la City y así tratar de vencer el escepticismo generalizado ante la acción militar frente al Talibán. Brown insistió en el daño a largo plazo que le han efectuado a los militantes y a la red de Al Qaeda en Afganistán y la zona tribal entre ese país y Pakistán.

Brown aludió a la estrategia que aplicara EE.UU. para el retiro de tropas en Irak, y que los británicos quieren copiar en Afganistán. Hasta ahora, el presidente Barack Obama no ha decidido sobre el envío de más tropas o si su política estará más vinculada a fomentar el desarrollo social y económico.

Pero así ayer Brown decidió ser realista y reafirmar su tesis de que la guerra en Afganistán significa seguridad para los habitantes británicos. "Nosotros comprendemos la realidad de los peligros y la naturaleza de las consecuencias si no tenemos éxito: nunca nos vamos a olvidar de los ataques fatales de Al Qaeda del 7 de julio del 2005".

También advirtió que Al Qaeda no está operando en Afganistán, pero que continúa reclutando y entrenando ahí," dijo Brown, en su primera admisión de que los británicos no están peleando contra Al Qaeda en Afganistán.

El discurso buscó calmar al electorado británico de cara a las elecciones generales del 2010 y con la convicción de que la permanencia de las tropas en Afganistán no será eterna.

Tras asegurar que la insurgencia afgana "no es monolítica", explicó: "Algunos Talibán afganos están comprometidos con la jihad (Guerra Santa). Pero la gran mayoría, no. Su compromiso primario es a la tribu y a su pueblo. Nuestro objetivo no es pelear hasta la muerte. Es demostrarles claramente que ellos no pueden ganar y proveerles un regreso a sus comunidades para aquellos que están preparados a vivir en paz".

Fieles a esta nueva perspectiva, los manuales de contrainsurgencia del ejército británico sugieren comprar a los Talibán con "bolsas de oro".

En una copia a la que accedió el diario conservador The Times de Londres, también se sugiere que los comandantes británicos hablen con los líderes insurgentes "con sangre en las manos" para presionarlos para terminar el conflicto. Las nuevas líneas serán enseñadas a todos los oficiales británicos y marca una gran cambio de estrategia después del fracaso de la OTAN y de los británicos en derrotar al Talibán.

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