PRIMER DÍA DE TESTIMONIOS EN LA CAUSA BRUSA Santa Fe: "Militares, policías y civiles estaban complotados en el terrorismo de Estado"

Lo dijo esta mañana el abogado Jorge Pedraza, querellante en la denominada "Causa Brusa", las testimoniales comenzaron hoy y se extenderán hasta finales de noviembre.
Pedraza se quebró por sus emociones cuando contó el atentado que sufriera su familia con un artefacto explosivo en 1975, hecho que generó risas por parte del ex juez Brusa, que fue advertido por todos los presentes.

El juicio por la "Causa Brusa y otros" -que se lleva adelante en el Tribunal Orla Federal (TOF)- comenzó a atravesar de desde hoy una nueva etapa: cerca de 100 testigos declararán frente a los jueces aportando datos, contando hechos y recuerdos de los años de plomo en la ciudad de Santa Fe. Esta mañana arrancó con el estimonio del testigo autor de la cita con la que se titula esta nota.

La declaración de Pedraza comenzó cerca de las 10 y se extendió hasta las 13.30, con un cuarto intermedio al mediodía de 10 minutos. La extensión del relato fue sumamente pormenorizado, sin fisuras, preciso y contundente. El abogado local hizo foco en su detención sufrida el 6 de noviembre de 1975, luego de un atentado incendiario en contra de una concesionaria de autos -Grossi- ubicada entonces en la esquina de Avenida Freyre y Junin.

Tal como lo había hecho en la etapa investigativa y en primera instancia, Pedraza volvió a recordar el calvario que comenzó con la detención formal y el traslado, primero, a la Guardia de Infantería Reforzada (GIR), luego a la comisaria Cuarta y a la denominada "casita", un centro de detención clandestino que el Ejército operaba con apoyo del Departamento de Informaciones (D2) policial y que estaba ubicada sobre la ruta nacional 19 a pocos metros de la autopista a Rosario.

El querellante incriminó al fallecido Nicolás Correa y al ex policía Eduardo "Curro" Ramos como sus captores e interrogadores, que se aprovecharon de una situación límite e impune para amedretarlo e indagarlo. El primero era un suboficial del Ejército que se desempeñó como jefe de la denominada "patota" de calle que llevaban adelante los denominados operativos "antisubversivos".

El segundo era un oscuro policía del D2 que se infiltraba en los grupos políticos dentro de la Universidad Nacion del Litoral, primcipalmente en la facultad de Derecho, según narró el testigo en su alocución.

"Correa era indudablemente ése señor, de unos 50 años, que interrogaba a los detenidos y que tenía un conocimiento de inteligencia notable (...) era inconfundible su voz, gruesa, pausada. Luego fue asesor de primer nivel en la primera gestión de Jorge Obeid como gobernador, incluso los jefes de las distintas delegaciones policiales hablaban primero con él y después con el jefe de la Policía.

El "Curro", fue quien me ofreció firmar en un pasillo de la comisaría Cuarta, y en pleno cautiverio, una declaración inculpándome de delitos, lo alacancé a ver de un fogonazo por entre la escasa luz que me entraba por una venda que había improvisado con un pulóver. Estaba junto a otros dos policías. Lo había escuchado en la GIR cuando me detienen por primera vez, era jodón, burlón".

Pedraza, un abogado local de 55 años fue el principal impulsor de la querella criminal contra los represores locales luego de declararse la nulidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, y que el fiscal Eduardo Freiller solicitará formalmente um requerimiento de invcestigación en Santa Fe.

Los primeros cuerpos del expediente que hoy juzga el TOF se sustentan en presentaciones hechas por el abogado y pruebas que él mismo fue compilando. Su primera denuncia por tormentos la realizó apenas 20 días después de su detención ilegal en 1975.

El 24 de noviembre le contó al juez federal -Elbio Cano - que había sufrido tormentos en varias dependencias estatales policiales (era aún un gobierno democrático), pero su denuncia fue cajoneada por presiones de los propios represores y la conveniencia del juez.

"Correa era el cerebro, el hombre formado, el que sabía de inteligencia. Tenía pleno conocimiento de las organizaciones civiles armadas de toda la región y quería establecer un nexo entre el atentado al cuartel de Formosa, también ocurrido en 1975 y mi persona (...) la realidad era que yo era un integrante de Montoneros pero que no había tenido nada que ver con ese intento de copamiento al cuartel".

El querellante recordó que luego de su indagatoria en la justicia estuvo en la Alcaidía y de ahí fue trasladado a la cárcel de Coronda, "blanqueado" y a disposición del PEN (sigla del Poder Ejecutivo Nacional). También pasé por Sierra Chica y por Rawson, como una forma de confinarme y castigarme lejos de mi familia.

En diciembre de 1975, la patota puso varias bombas en Santa Fe: una en el local del Partido Comunista, otra en la casa de Humberto Giobergia, que era militante peronista y otra en la casa de mis padres, fueron dos kilos de trotyl que impactaron fuertemente. Mi abuela, que vivía con mis padres en calle Vera al 2.600, falleció dos meses después y mi hermano, desde entonces, sufre del síndrome esquizoide", contó Pedraza notablemente emocionado, denotado por sus imperceptibles temblores y sus lágrimas.

Todas la sala hizo silencio y la secretaria del TOF le acercó un pañuelo y un poco de agua. El presidente del Tribunal le ofreció seguir después de un cuarto intermedio, pero el expositor le indicó con la mano de su palma al frente, "es solo un momento", indicó. Todos los presentes sintieron el dolor del testigo, menos Víctor Brusa, que desató una risa de guasón, sádica, impúdica, indolente.

"Lo ví (a Ramos) después, en democracia, en marchas de trabajadores o del partido justicialista en Santa Fe, yo quedé libre el 22 de noviembre de 1982 y como no podía participar de actos políticos, me iniciaron otra causa en la justicia federal por incumplir la libertad vigilada. En ese entonces Brusa me citó a comparecer y después terminé detenido dos semanas más por haber ido a una marcha de la CGT", narró el abogado.

Luego de la alocución de Pedraza llegó el turno de las preguntas de las partes. La Fiscalía profundizó en la permanencia del denunciante en los centros clandestinos y en la misma línea indagaron los abogados querellantes. Judit Didier, abogada de Ramos quiso embarrar la cancha. "¿Además de Ramos, a quién más vio usted mientras lo trasladaban hacia la denominda casita?", lanzó capsiosamente.

"No dijo éso el declarante en su exposción", la cortó López Arango, presidente del TOF, "está claro el relato de Pedraza, él señaló que lo vio en el pasillo de la comisaría , donde le pidió que firme una declaración", dijo absolutamente consustanciado el magistrado. La abogada de Facino preguntó qué responsabilidad tenía su defendido en su caso. "Facino quería irse ala casa a las 10 de la noche porque a las 10 y media llegaban del Ejército y le entreban detenidos a los calabozos del fondo (...) él era el jefe de la comisaría, pero los presos dependían del Área 212 del Ejército, igualmente Facino sabía todo lo que pasaba.

-¿Y los demás (imputados) que rol tuvieron en su caso?, le preguntó a Pedraza la defensora oficial Adriana Gastaldi.

-(Héctor Romeo, el Pollo) Colombini firmó el acta de allanamiento cuendo revisaron la casa de mis padres, junto a otro policía del D2 Oscar R. Martínez. De Todas maneras, todo el departamento de Informaciones de la policía (D2), sumado al personal civil de inteligencia (PCI), a los militares que trabajaban en el Destacamento de Inteligencia 122 a cargo de Marcellini, a la comunidad informativa que estaba integrada por civiles, entre ellos periodistas, todos ellos -contunuó - estaban al tanto de todo, complotados con las atrocidades del terrorismo de Estado.

In situ

Mientras se desarrollen las declaraciones están previstas seis inspecciones judiciales, a diferentes comisarías y otros lugares sindicados como centros clandestinos de detención. En este sentido, se informó que la primera visita será el 7 de octubre en la Seccional Primera de la Unidad Regional Uno (URI), donde los testigos harán un reconocimiento in situ del lugar donde permanecieron detenidos durante la última dictadura militar.

El cronograma oficial continuará el 20 de octubre en la Comisaría 4ª (Zavalla y Tucumán); el 27 de octubre en "La Casita", ubicada en la ruta nacional 19 (en el kilómetro 2) y en la Guardia de Infantería Reforzada (GIR) de Nicasio Oroño 793, en el barrio Centenario.

Para el mes de noviembre se espera que el 18 se inspeccione la casa de "Los Borgia", en Villa California (calle del Sol, a 200 metros de la ruta provincial 1) y el 23 en otra quinta sobre la ruta 19 que fue localizada en octubre de 1998 por una investigación periodística.

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