Un primer año marcado por el conflicto del campo y el freno en el crecimiento

Un arranque comprometido por el caso de la valija y el temprano enfrentamiento que desató la Resolución 125 que impuso las retenciones móviles, condicionaron la gestión de la primera Presidenta argentina. Los principales dirigentes de Río Cuarto reclaman más diálogo y consenso.
El conflicto con el campo y el freno en el crecimiento económico fueron los dos hechos principales que los dirigentes sindicales, políticos y empresarios de Río Cuarto remarcaron como centrales en el primer año que hoy cumple la gestión de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

La bisagra que se colocó a partir del 11 de marzo cuando el por entonces ministro de Economía, Martín Lousteau, y el ex secretario de Agricultura, Javier de Urquiza, anunciaban la implementación de la Resolución 125 terminó desatando un inesperado conflicto que se extendió por más de cien días. El costo incluyó el recambio del titular de la cartera económica, también el de la Secretaría de Agricultura y finalmente el alejamiento de una pieza clave del armado kirchnerista: Alberto Fernández.

Después llegaron dos iniciativas polémicas impulsadas por el Ejecutivo: la reconversión del sistema previsional y la estatización -aún en trámite- de Aerolíneas Argentinas.

El primer punto desató un sinfín de críticas por la sospecha de que los fondos captados de las Afjp serían utilizados para afrontar los compromisos de la deuda en 2009 y para paliar los efectos de la crisis financiera mundial. Sobre estas iniciativas, las opiniones se dividen.

Entre las voces más favorables a la gestión presidencial, Víctor Núñez, presidente del bloque de concejales justicialistas, remarcó que “el balance es positivo porque el gobierno de Cristina consiguió mantener la consolidación económica que tuvo el gobierno de Néstor Kirchner. Y en cuanto al tema del campo, que constituyó el conflicto más grande de su gobierno, creo que el tiempo le dio la razón”, señaló el concejal.

Para Núñez los errores no estuvieron centrados en las políticas, sino en la comunicación: “La falla más grande estuvo en el aparato comunicacional que, lamentablemente, no supo transmitir de manera precisa y clara la cuestión de las retenciones móviles que son el paso fundamental, creo, para la redistribución de la riqueza”, agregó.

En el otro extremo de las opiniones, el presidente de la Sociedad Rural de Río Cuarto, Julio Echenique, aseguró que “no hay nada para destacar como positivo en el último año. La actividad agropecuaria está cada vez más comprometida y la decisión del Gobierno Nacional a partir del 11 de marzo de querer poner de rodillas al campo complicó al país, un panorama que después terminó de agravarse con la crisis mundial”, indicó.

“Tuvo demasiada soberbia y eso impidió transmitir confianza. Hoy el interior está desesperanzado y ya nadie le cree cada vez que anuncian algún megaplán”, resaltó Echenique.

Entre los industriales, Leonardo Garnero, presidente de la UISCO, mostró una visión intermedia: “Industrialmente no ha sido un año totalmente negativo, este sector ha recibido el beneficio de ciertos convenios que han permitido el repunte de algunas actividades. Los puntos que aún no se han solucionado son los del financiamiento de la pequeña industria que no tiene la posibilidad de acceder a ciertos créditos que le posibilite mejorar la maquinaria y poder competir y subsistir. El tema burocrático y la informalidad no les permite obtener el financiamiento necesario”, explicó el empresario, quien agregó: “De todos modos estar en el lugar de la Presidenta no es fácil, no es sencillo situarse y dejar conforme a todos los sectores”, concedió.

Entre las críticas, el industrial indicó que ”muchos grupos no saben lo que es trabajar hoy en día. Muchos jóvenes ven a los padres sin trabajo, cobrando un sueldo. El gobierno les facilita un aporte pero no los incluye. No los inserta en el mercado laboral. Esa imagen debe ser revertida”, dijo.

Con respecto a la designación de Débora Giorgi al frente del nuevo Ministerio de la Producción, Garnero ve otro punto positivo: “En los últimos años la industria ha caído a un ritmo importante y es necesario que se reanalicen algunos puntos como se está haciendo ahora para que se reactive el sector. Me parece que un acierto ha sido colocar a Débora Giorgi en ese puesto. Ella sabe mucho sobre el sector productivo, hace años que lo conoce y sin duda entiende y conoce las necesidades”, remarcó.

Por su parte, el presidente del Cecis, Javier Damiano, mostró más críticas que aprobaciones hacia el Gobierno Nacional: “El gobierno desaprovechó la oportunidad de llevar una política de consenso con los sectores productivos como la industria y el agro. Tomó una postura de falta de diálogo e imposición. Esto es lo que trajo las consecuencias que todos conocemos, se agravó la crisis y se produjo una desaceleración de la actividad económica”, indicó.

Y se refirió luego a los efectos del manejo centralizado de los recursos: “El gobierno de Cristina concentró la caja de impuestos en las arcas nacionales. Con esto se produjo un gran debilitamiento de las provincias y los municipios. Sin duda esto es para poder manejarlas políticamente a su antojo. El tema de la coparticipación es un problema sobre el que la sociedad debería poner atención”, agregó Damiano.

Por último, mirando a futuro, el presidente del Cecis remarcó que “quedan tres años para que el gobierno revierta esta situación. Debe buscar una salida en la que todos los sectores se vean involucrados, una salida participativa”, pidió Damiano.

Las AFJP

El decano de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional, Roberto Tafani, señaló por su parte que “en este año el gobierno tuvo bastentes errores, Cristina se equivocó en varios puntos: primero atacar al sector agropecuario y en la estatización de las AFJP.

Estos hechos no hicieron más que matar la confianza de la gente y generar un clima de incertidumbre que derivó, lamentablemente en la fuga de capitales. La destrucción del INDEC fue otro hecho que contribuyó a la caída de la imagen y a la desconfianza de la gente en la Presidenta”, afirmó.

Para Taffani, “el gobierno subestimó la fragilidad económica en la que se encontraba el país. Se sabía absolutamente todo y no se hizo nada para cambiar la situación a futuro.

Hoy vemos las consecuencias de esa falta de visión. Lo que se puede ver como positivo es la reducción de la deuda. Sin embargo esto se transforma en negativo, porque se hizo a costa del sacrificio de la gente. La devaluación repercutió inevitablemente en los bolsillos de todos y ni hablar de la inflación”, agregó el decano.

Gustavo Segre, presidente del bloque oficialista del Concejo Deliberante, rescató que “ha sido un año complejo por el conflicto de campo y la crisis económica. En este sentido, el gobierno ha mostrado dos cosas: previsión de mantener reservas bastante elevadas y gran liderazgo político”.

“Uno de los defectos más importantes, me parece, y que se diferencia claramente de la gestión del ex presidente, es la poca disposición en cuanto al diálogo. No hubo continuidad de la concertación plural que tanto defendió y promulgó e hizo efectiva el ex presidente Néstor Kirchner”, agregó Segre.

Dentro del campo gremial, el secretario general de la Asociación Gremial de Empleados de Comercio (Agec), José Luis Oberto, rescató sin dudar la estatización de los fondos de las AFJP y festejó el retorno del sistema de reparto como única opción previsional en el país. También, en la misma línea, apoyó el proceso de estatización de Aerolíneas Argentinas.

Sin embargo, señaló que “no supimos aprovechar mejor la etapa de crecimiento. La pelea con el campo frenó al país y aún resta una crítica constructiva de los dos sectores para tratar de dejar atrás la puja y recuperar el camino de crecimiento. Sin dudas, hace falta más diálogo”, cerró Oberto.

La pelea por las retenciones desgastó la imagen presidencial

Detrás al rechazo de las retenciones móviles, el sector agropecuario plegó una infinidad de reclamos encabezados por la ganadería, la lechería y las economías regionales. Todos esos puntos aún perduran en la lista de temas que las cuatro entidades, unificadas en la protesta que comenzó el 11 de marzo, volverán a plantear a partir de hoy al Gobierno Nacional.

“Necesitamos tener un diálogo profundo en la búsqueda del consenso de tal forma de poder discutir todos los puntos que el sector necesita resolver para recuperar la confianza y volver a producir”, pidió ayer Julio Echenique, presidente de la Sociedad Rural local.

Lo cierto es que la extensa protesta que copó las rutas de todo el país y en sus momentos más críticos paralizó todo el transporte de carga, terminó desgastando la imagen presidencial. De lograr casi 60% de opiniones favorables al momento de asumir su mandato, la Presidenta cayó por debajo de los 30 puntos en el último mes, lo que la ubica cerca de la percepción que la población tenía del ex presidente Fernando de la Rúa al finalizar su primer año de gestión.

Lo cierto es que nadie duda en señalar que la puja con los productores agropecuarios fue el dato distintivo de los primeros 12 meses de Cristina Fernández al frente del Ejecutivo Nacional. Una disputa que podría volver a instalarse a partir de hoy, cuando los productores vuelvan a la protesta.

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