A un año del primer golpe al poder K.

En la madrugada del 17 de julio de 2008 el Vicepresidente enterró con su voto "no positivo" las retenciones móviles. Fue un hecho político trascendente que debilitó al Gobierno y catapultó al mendocino como referente nacional.
Por la cara que tenía, JulioCobos parecía estar en el lugar equivocado en el momento menos indicado. Pero, al menos para su capital político, era todo lo contrario. En la madrugada del 17 de julio de 2008, hace justo un año, el Vicepresidente votó contra las retenciones móviles a las exportaciones agrarias impulsadas por el Gobierno.

"Que la historia me juzgue, pido perdón si me equivoco; mi voto no es positivo", dijo Cobos, luego de un discurso cargado de suspenso y dramatismo. El hecho significó el quiebre definitivo con su compañera de fórmula, Cristina Fernández, y el despegue del propio Cobos como referente opositor. Pero además fue el primer golpe fuerte al poder del kirchnerismo.

Un año después todo fue vertiginoso: el distanciamiento se profundizó, Cobos hizo campaña con listas opositoras y hoy es precandidato a presidente con la UCR como base, el mismo partido que lo había expulsado pocos meses antes por aliarse a los Kirchner. El Gobierno nacional perdió las elecciones legislativas y el sector agropecuario sigue en crisis.

La idea de aumentar las retenciones móviles a las exportaciones agrarias, especialmente a la soja, fue plasmada en la resolución 125/08 del Ministerio de Economía, entonces conducido por Martín Lousteau.

Desde que se produjo el anuncio, comenzó una escalada de protestas del sector agrario, que desembocaron en el desabastecimiento de productos básicos. La protesta era dirigida por los líderes de las asociaciones agropecuarias, nucleadas en una mesa de enlace. La tensión aumentaba.

Para intentar legitimar la resolución, la Presidenta envió un proyecto para que fuera avalado por el Congreso, contando con que la mayoría del oficialismo en ambas cámaras lo aprobaría sin problemas.

Según cuentan los allegados a Cobos, el malestar del Vicepresidente fue creciendo aún antes de las elecciones. Primero fue la falta de apoyo a sus candidatos locales; luego la formación del gabinete, donde Cobos aspiraba a que le dejaran colocar al Ministro de Educación; se acentuó con la falta de consulta sobre temas centrales.

La otra señal fue el retorno de Néstor Kirchner al justicialismo. El mendocino comenzó a tomar distancia del discurso oficial y el destino le puso todas las revanchas en sus manos la madrugada del 17 de julio, cuando para algunos se recibió de "traidor" y para otros de "pacificador".

El proyecto para avalar la 125 fue aprobado por la Cámara de Diputados y en el turno del Senado las presiones sobre los legisladores se acentuaron, incluso con agresiones en varias provincias. A pocas horas de la votación, había dudas sobre la opinión de dos senadores y ya se avizoraba la posibilidad de que Cobos definiera.

El debate se extendió hasta la madrugada del 17 de julio.La votación resultó 36 a 36 y finalmente debía haber un desempate. "Nadie sabía cómo iba a votar Cobos. Nosotros queríamos que al menos se sentara en la presidencia del cuerpo para que fuera él quien desempatara y no José Pampuro.Sabíamos que Cobos estaba recibiendo muchas presiones del Gobierno", recuerda Ernesto Sanz.

Finalmente Cobos se sentó con cara de pánico. Primero pidió un cuarto intermedio para "buscar consensos", pero esto fue rechazado. Luego habló durante 35 minutos sin disimular el nerviosismo, apelando a su mejor estrategia: ser un hombre común y corriente.

"Que la historia me juzgue... mi voto no es positivo", dijo, con el festejo de los ruralistas en la calle como marco. Eran las 4.24 de la madrugada y, como pocas veces en la historia, elCongreso había concentrado la atención.

El mismo día el Vicepresidente salió en auto hacia Mendoza, como inicio de su reposicionamiento político. Desde entonces sólo habló dos veces conCristina Fernández. Una el 30 de julio, cuando se reunieron y cruzaron reproches. La otra fue cuando murióRaúl Alfonsín, para hablar telefónicamente de formalidades.

"Hay que ser sincero, el país estallaba", repite Cobos cada vez que se le recuerda ese momento. Casi de inmediato todos los funcionarios cobistas renunciaron al Gobierno (algunos fueron echados) y poco tiempo después la UCR le suspendió la "expulsión de por vida".

Hoy Cobos dice seguir siendo un hombre común. "No tengo ambición; son las oportunidades que aparecen", dijo quien aspira, sin ocultarlo, a ocupar el Sillón de Rivadavia.

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