La primavera financiera aún no se traslada a la economía real

Por la menor dolarización, hay más pesos en el mercado, pero tardan en volcarse al circuito productivo
La primavera financiera, que permitió a los inversores de riesgo lograr fuertes ganancias en los últimos meses, sólo trasladará en forma escasa sus beneficios a la economía en las próximas semanas y "en la medida en que las condiciones que alentaron el rebote de los mercados no se alteren", según coincidieron en diagnosticar especialistas consultados por LA NACION, en un intento por ponerle fecha a ese esperado contagio.

Los analistas admiten que el "derrame de beneficios" permitirá a la economía argentina cerrar un año difícil en mejores condiciones, pero alertaron sobre el riesgo que supone el creciente grado de conflictividad laboral y el enrarecido clima político y social "por la incidencia que esos factores tienen en las decisiones de gasto e inversión de las familias y las empresas", sostuvo María Castiglioni, directora de C&T Asesores Económicos.

Castiglioni recuerda que la mejora en el clima financiero "es una condición necesaria pero no suficiente para alentar un repunte de la economía real"; por eso sugiere que se les preste atención a las decisiones de gobierno que "permitirían que ambos sectores [financiero y real] conecten".

Las posibilidades de que la economía retome el círculo virtuoso que impulsó su crecimiento a tasas chinas entre 2003 y 2008 son escasas, pese a que, desde hace dos meses, recuperó uno de los mecanismos que impulsaron aquel fenómeno: la monetización (inyección franca de dinero) por la compra de dólares por parte del Banco Central (BCRA).

"Desde mediados de julio, estamos viendo que el Central compra dólares sin que se registren mayores modificaciones en el tipo de cambio, por lo que se infiere que la oferta y la demanda de divisas se equilibró. Por eso puede recomponer las reservas sin riesgo de que los pesos emitidos se usen para comprar dólares y se revierta el efecto", describió Miguel Kiguel, economista de EconViews.

Monetización vía reservas

Básicamente por este impulso, la base monetaria promedio en los últimos dos meses se expandió en más $ 4000 millones, volvió "a un comportamiento similar al que tenía en 2007" y puso fin a un ciclo de marcada contracción, que deterioró el clima comercial y dio lugar a un marcado estiramiento en la cadena de pagos.

Esa masa de recursos pareció funcionar como un combustible para la recuperación de precios en bonos y acciones (los volúmenes operados en la plaza local, aunque muy reducidos, crecieron del 30 al 50% promedio en el último mes), pero aún no parece haber servido para aceitar la actividad económica. "El principal impacto en el corto plazo fue producir una baja en las tasas de interés que ayuda. Pero los efectos en el crédito, que es uno de los mecanismos de traslación, tardan más, con lo que no me ilusiono con un aporte destacado", dijo Kiguel.

"La confluencia se tendrá que dar, pero tomará tiempo y será necesario que las condiciones básicas de visibilidad de la economía [tipo de cambio/inflación, etc.] al menos mantengan la calma actual", explicó, por su parte, Pablo Lavigne, economista que ausculta periódicamente los indicadores de riesgo comercial para la consultora Datarisk Argentina.

Para Lavigne, la "clave" para seguir de cerca para ver cuándo se produce ese trasvasamiento es seguir la conducta de los créditos al consumo. En este sentido, la primera señal favorable surgió con el aumento en $ 600 millones que registraron las financiaciones con tarjetas de crédito en los últimos 30 días.

Empero, reconoce que la pausa en el proceso de dolarización de la economía y la marcada reducción que, como contrapartida, mostró la fuga de capitales en los últimos dos meses (de un pico de US$ 2500 millones en junio, se bajó a una media de US$ 600 en agosto y septiembre), ya produce algunos beneficios. "Desde agosto se nota una baja en las tasas, una merma en los cheques rechazados y una reducción en el ritmo de suba de los juicios ejecutivos, los que empresas o personas realizan para cobrar", enumeró como ejemplo.

Para Matías Gentini, de la consultora de Orlando Ferreres, está claro que el boom financiero no tuvo aún contrapartida en la economía real. "Hasta aquí, la mayor demanda de pesos pareció estar sólo direccionada a las inversiones financieras. Cuando comience el proceso de toma de ganancias, que parece estar dándose sin traumas, es dable esperar que parte de ese dinero oxigene la tasa de actividad", afirmó.

Más escéptico es Gabriel Camaño Gómez, del Estudio Ledesma. Según él, para que la primavera financiera llegue a la economía "se deberá sostener el menor nivel de estrés financiero y mejorar las perspectivas de corto y mediano plazo del rendimiento de los proyectos de inversión real y la dinámica de los ingresos. Todo se lograría avanzando en la solución de los problemas de fondo. Caso contrario, se corre el riesgo de que el boom se extinga sin pena ni gloria".

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Subió la Bolsa en lo que va del año

* Está entre las 10 más rentables del mundo, pese a que a la economía argentina le cuesta volver a empezar.

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