La previa de un año teñido por la cita electoral

La totalidad de los jefes comunales bonaerenses arrancó el 2009 con un ojo puesto en el compromiso electoral de octubre próximo. Es que allí no sólo se redefinirán los mapas políticos distritales estableciéndose nuevas relaciones de fuerzas sino que además se modificarán las composiciones legislativas con lo que ello implica para la gestión en cada localidad.

Por el lado de los radicales, vecinalistas y dirigentes de la Coalición Cívica, las expectativa está puesta en los armados locales y en las líneas que bajan a nivel provincial y, principalmente nacional. Se vislumbra un marco optimismo frente a la posibilidad concreta de poder capitalizar en las urnas la caída en la imagen positiva del Gobierno nacional a partir de la pelea con el campo y la crisis internacional.

Para los jefes comunales oficialistas, la realidad parece bien distinta. En principio ya tienen en claro que deberán enfrentarse o someterse al intento kirchnerista por volver a imponer el sistema de “listas colectoras”.

Este resistido mecanismo tomó fuerza en los comicios del 2007 merced a la estrategia kirchnerista para fortalecer la candidatura presidencial de Cristina Fernández.

Ello derivó en una superpoblación de nóminas con candidatos del oficialismo en la mayoría de los distritos bonaerenses.

Se espera que en esta oportunidad Kirchner vuelva a la carga con su conocida estrategia y entonces muchos intendentes volverán a ceder y algunos aplicarán sus propias fórmulas para no perder poder distrital frente a las imposiciones que llegan desde Olivos.

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