Prevenir en tiempos de crisis

Prevenir en tiempos de crisis
La URBA les exige más estudios médicos a sus jugadores, pero los clubes tienen problemas económicos para afrontarlos
odavía con la vista nublada por el dolor de un 2008 trágico, la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA) fortaleció su política de prevención para la temporada actual. Incorporó estudios médicos más complejos en la evaluación precompetitiva con el propósito de "disminuir el riesgo y aumentar la posibilidad de detectar chicos que no estén aptos para jugar", según instruyó Carlos Righi, el secretario de la unión.

La saludable decisión que tomó el organismo dejó al descubierto el problema económico que afrontan varios clubes. En el caso de Buenos Aires, el estudio requerido para obtener el apto médico tiene un costo de 250 a 300 pesos, además de abonar los $ 25 de la ficha de inscripción. El examen es únicamente solicitado para juveniles y mayores. Los elevados precios y la saturación de pacientes en los centros asistenciales obligaron a la URBA a ampliar el plazo de la presentación hasta el 30 de abril próximo. Las dificultades no se dan únicamente en Buenos Aires, sino que se extienden a todas las provincias.

Con intenciones de economizar costos, la URBA planea acudir a sponsors y al estado para socorrer a quienes no puedan afrontar los gastos. Aún es un tema sin resolver. Buenos Aires cuenta con aproximadamente 22.000 jugadores, de los cuales el 15 por ciento no tiene obra social y presenta dicultades para cumplir con los requisitos médicos, según informaron a LA NACION desde la Unión. Peor: hay jugadores que pertencen a empresas de medicina prepaga que no cubren los estudios solicitados. Vale una aclaración: sin el apto médico el jugador no podrá jugar en las competencias oficiales, que comenzarán hoy en los grupos III y IV.

En busca de soluciones, algunos clubes adoptaron fuentes de autofinanciamiento. Mercedes Rugby Club, integrante del Grupo IV de la URBA, recurrió a rifas y a eventos sociales con personajes famosos, como un minipartido con los futbolistas Martín Palermo y Matías Silvestre. El hermano de este último es jugador del club. Además, en Mercedes hay un fuerte compromiso solidario: los médicos que son socios del club ayudan con los estudios y los propios jugadores son los que pintan las líneas de cal de las canchas, dos hechos que sirven de ejemplo.

Pero los inconvenientes también afectan a los clubes de mayor trayectoria. En Banco Nación cada división hizo un fondo común para afrontar los gastos de los jugadores que no puedan hacerlo. "No vamos a dejar que se vayan los chicos por falta de recursos. Pero hay un tema de fondo: en la carrera hacia el profesionalismo se está perdiendo de vista el rugby de base. No pretendo una ayuda económica de la UAR, sino una ayuda estructural, que los clubes estén mejor y que los chicos puedan jugar, pese a todos los gastos que hay que afrontar", opinó Néstor Sosa, presidente de Banco Nación.

Dirigentes de otros clubes coincidieron con Sosa. Además, en vías de capear los coletazos de la crisis económica, hubo instituciones que debieron aumentar sus cuotas sociales y postergar obras de infraestructura previstas para este año. Entre ellos, SIC, CASI, Alumni, CUBA y Belgrano Athletic.

Fortalecer la política de prevención es un paso adelante. Sin embargo, los inconvenientes para afrontar los gastos originan una situación que preocupa a la dirigencia de los clubes.

En este contexto de incertidumbre, vale recordar que la International Rugby Board (IRB) abrió su grifo financiero para ayudar a la Argentina. Desde este año y hasta 2011 le otorgará a la UAR unos 8.000.000 de dólares con fines específicos. Pero solamente el 11,25 por ciento de esa ayuda está destinada al amateurismo, de acuerdo con el anuncio pomposo que hizo Bernard Lapasset, el 17 de mayo de 2008. Aquel día, el presidente de la IRB expuso en detalles la inversión, de la cual 300.000 dólares anuales "serán destinados para el desarrollo del rugby en clubes, escuelas y funciones sociales".

De acuerdo con un informe divulgado por la consultora Deloitte, realizado el año pasado, 83.189 personas practican rugby en los 459 clubes del país. Es decir que a cada jugador le llegarían 3,6 dólares cada 12 meses.

Raúl Sanz, ex secretario general de la UAR, aportó una solución: "Hay que evitar que el rugby se divida en ricos y pobres. Por eso es necesario disponer libremente de los fondos que aporta la IRB. Sería bueno que con parte de ese dinero se afronten los gastos de aquellos que no puedan pagar los estudios médicos. O que la UAR, o la URBA, como una unión poderosa, compren un equipo de electrocardiograma y realicen los estudios por su cuenta. En el interior del país la situación es aún peor, con una mayoría de jugadores sin obra social".

Virreyes Rugby Club es un club de rugby orientado a promover la integración, el acceso a los bienes sociales y el bienestar físico y mental de sus integrantes a partir de la educación en el deporte. Cuenta con 600 jugadores en todas sus divisiones. En mayo, Lapasset visitó la sede, en San Fernando, y les prometió a sus fundadores que la ayuda financiera les iba a llegar. Marcos Julianes, uno de los impulsores de Virreyes, opinó sobre el aporte de la IRB: "Es como el Fondo Monetario: nos dan el dinero, pero debemos hacer lo que ellos nos piden. Confío en que los dirigentes de la UAR buscarán una igualdad y sabrán disponer de los fondos de la mejor manera".

La prevención debe ser prioridad. En eso coinciden todos.

Comentá la nota