Prevén que éste será el peor año económico desde 2002

Las proyecciones optimistas no superan el 3,2% de alza; las negativas esperan caídas de más del 3%
Por primera vez desde 2002, la Argentina arranca este año sin crecer y podría terminar con una variación del PBI de entre el 1 y el -2% anual, en un rango que dependerá de la prudencia del Gobierno, del freno de la salida de capitales y de la evolución de la crisis global, según economistas consultados por LA NACION.

El resultado se ennegrece respecto de los años posteriores a la crisis, pero no tanto si se observa el crítico contexto de la economía mundial.

El cambio se explica porque el año arranca con 0% de arrastre estadístico, según cálculos reservados que se hacen en oficinas oficiales, aunque el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) seguramente informará que la "ayuda" de 2008 para este año rondó entre el 1 y el 1,5 por ciento.

La novedad puede interpretarse en un sentido negativo -porque el país viene de un crecimiento cercano al 8% anual desde 2003-, pero a la vez el Gobierno podría demostrar que, si se crece en 2009, será sin la ayuda "del viento de cola" de los precios internacionales de las materias primas. En este contexto, el consenso de los economistas privados consultados por el Banco Central marca un pronóstico de crecimiento del 2,1% anual, casi la mitad que el registrado hace unos meses.

Puertas adentro y en silencio

En el Gobierno, algunos funcionarios hacen cálculos parecidos para planificar medidas de política económica, aunque no lo quieren admitir para no contradecir el 4% proyectado en el presupuesto 2009.

Fuentes oficiales indicaron a LA NACION que "el pronóstico del 4 por ciento ya anticipaba efectos de una coyuntura internacional más adversa que en los últimos años", por lo que descartaron un cambio en ese sentido.

Además, consideraron que los pronósticos privados "subestiman que nuestra economía evidencia mayor robustez ante shocks externos que antes", como mostraría la fuga de capitales por US$ 23.000 millones en 2008.

También destacaron la importancia del paquete lanzado desde noviembre: "Créditos para Pyme, para prefinanciar exportaciones y comprar de maquinaria agrícola, regularización de deudas tributarias y previsionales, rebaja en el impuesto a las ganancias al eliminar la tablita de Machinea y programas de incentivo fiscal a productores de trigo y maíz", entre otros.

Pero, en medio de la recesión en los países desarrollados, que se derrama sobre el resto del mundo, y de los problemas que enfrenta el Gobierno en términos de confianza, crecen las perspectivas pesimistas.

Por esta razón, las previsiones recogidas por consultoras internacionales entre bancos y consultoras, a las que accedió LA NACION, proyectan un crecimiento promedio en torno del 0,8%, con picos positivos del 3,2% en el caso de la firma IHS Global o el 3% del Credicoop, mientras que en el otro extremo se ubican el estudio Espert, con -3,2%, y el banco de inversión Morgan Stanley, con -2,2 por ciento.

El resto del arco de pronósticos (ver infografía) se ubica en el medio, como el del ex presidente del Banco Central Mario Blejer, que espera un crecimiento del 1,5 al 2 por ciento. El estudio Bein prevé un 2,3% y su directora, Marina Dal Poggetto, sostiene que "si el Gobierno logra eludir eventos como los del año pasado [largo enfrentamiento con el campo y abrupta estatización del sistema previsional], comparado con otras crisis anteriores, no es un mal escenario".

Bienes durables

En términos sectoriales, advirtió que habría una caída muy fuerte en la producción de bienes durables [metales, cemento] que "en algún caso pueden llegar al 50 por ciento", mientras que los alimentos pueden estar más protegidos, "a diferencia de lo que ocurrió durante la crisis de 2001".

Para los técnicos oficiales, la dinámica más débil se registrará en la industria automotriz -a la que se busca asistir con el plan de incentivo para comprar autos- y del otro lado, "el grueso de las ramas industriales, comercio y la totalidad de los prestadores de servicios" deberían mantener el nivel del pasado reciente.

Sin embargo, el banco Morgan Stanley afirmó que "la Argentina está en una transición de cinco años de un boom de crecimiento a una recesión en 2009". Los factores que determinarían este resultado negativo son "un shock externo negativo, vulnerabilidades domésticas generadas por el mix de políticas del último quinquenio y creciente activismo estatal en respuesta a la desaceleración económica".

Desde la Universidad del Salvador, el economista Juan Massot dijo que el Gobierno debería "adoptar medidas para no tener una caída profunda", aunque admitió su escepticismo porque "la racionalidad de la política económica está desquiciada". Además de los factores mencionados, según la consultora Econviews, de Miguel Kiguel, la sequía en el campo le restaría otro punto al PBI, "con lo cual la economía experimentaría una leve recesión durante este año".

Otros, más optimistas, expresaron que tal vez la recesión se pueda evitar, pero aclararon que habrá que olvidarse del nivel de crecimiento registrado tras la crisis, que permitió reducir la pobreza y el desempleo.

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