La CC-UCR prevé gastar $ 6,6 millones en la campaña.

Mientras buscan los mecanismos para competir contra el Gobierno y Francisco de Narváez, aunque con mucho menos plata, los jefes de campaña del Acuerdo Cívico y Social deben amalgamar dos modelos de recaudación de dinero, el de la Coalición Cívica y el de los radicales, sin perder su compromiso de transparencia.
La CC lleva impregnado el estilo de Elisa Carrió, quien tiene como uno de sus recaudos principales no permitir las donaciones de empresas para la campaña electoral. Además, exige que sus principales candidatos saquen créditos bancarios (50 mil pesos para cargos nacionales y 40 mil para locales) que en caso de asumir lo irán pagando con parte de su sueldo. La UCR, en cambio, mantiene el estilo clásico de los partidos políticos de financiarse con los aportes voluntarios de individuos o de empresas, además de los fondos que le transfiere el Estado.

Para Carlos Mas Vélez, titular de la UCR porteña, que los fondos provengan de empresas "no está mal en sí mismo, en cuanto no sea un compromiso a futuro y sea algo transparente". Para Fernando Sánchez, responsable financiero de la CC, no es un problema porque "los radicales van a tener que presentar sus números". La rendición que exige la Justicia la tiene que hacer el Acuerdo en conjunto, y luego cada partido por separado.

"No competimos con dinero, sino con creatividad", sostiene Maricel Etchecoin, la otra "contadora" de la Coalición. Desde el Acuerdo tienen previsto gastar unos 6,6 millones pesos, que se dividen en 1,6 millón pesos administrados por la conducción nacional, 3 millones de pesos de la provincia de Buenos Aires y 2 millones de la Ciudad de Buenos Aires.

El mayor presupuesto está dedicado a la propaganda en televisión y radio, ítem en el que piensan gastar 800 mil pesos en Provincia y 600 mil en Capital. Otro gasto importante es el de los afiches y gigantografías, por lo que se gastará 600 mil pesos en cada uno de estos distritos.

La conducción conjunta de ambos partidos, en tanto, es la encargada de pagarle a los creativos y de cubrir los actos de lanzamiento y de cierre, el búnker, una encuesta para el día de la elección, el apoyo financiero a algunas provincias y la logística de campaña de Carrió y Gerardo Morales (que incluye el traslado en un avión privado). Estos gastos se lo distribuyen por mitades ambos partidos. En los distritos esto cambia: en la Provincia la Coalición cubre el 60 por ciento contra 40 del radicalismo y en la Ciudad se distribuyen 70 por ciento y 30, respectivamente.

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