UIC prevé crecimiento de entre 2 y 4% en 2010

El presidente de la central fabril, Oscar Guardianelli, dijo que esperan el año próximo con un "mesurado optimismo".
El presidente de la Unión Industrial de Córdoba (UIC), Oscar Guardianelli, afirmó ayer que los empresarios de la provincia mediterránea aguardan la llegada de 2010 con un "mesurado optimismo", y en ese marco pronosticó que la actividad fabril crecerá el próximo año entre un dos y un cuatro por ciento, en una previsión más moderada que la que están realizando analistas e investigadores privados.

El directivo del Grupo Arcor afirmó que, en promedio, la industria cordobesa está cerrando el año con una caída de entre el ocho y el 10 por ciento, teniendo en cuenta la totalidad de los sectores, ya que en algunos rubros la retracción fue mucho más grande, como en el caso de los bienes durables. De todos modos, indicó que las previsiones son "optimistas para el año entrante". "Hay un mesurado optimismo. Creceremos dos, tres, cuatro por ciento", subrayó ante la consulta de LA MAÑANA.

Guardianelli realizó estas declaraciones en el marco de la presentación del Observatorio Industrial elaborado por la consultora MKT para el último cuatrimestre, el cual arrojó datos bastante más optimistas que los expresados por el titular de la central fabril, que ayer tuvo su última reunión de junta directiva del año.

Entre otras cosas, el economista Gastón Utrera manifestó que, teniendo en cuenta el contexto macroeconómico favorable, es de esperar para el próximo año un crecimiento similar al que se produjo posteriormente a la crisis provocada por el "efecto tequila", que sería en torno al 4,2 por ciento en la economía en general y del 10,4 por ciento específicamente en la industria. "Así, en el mejor de los casos, estaremos recuperando lo perdido en 2009", resumió Utrera.

En tanto, agregó que el piso mínimo de recuperación de la economía y de la industria, marcado por el arrastre estadístico, rondará el 1,6 por ciento y 2,4 por ciento, respectivamente; mientras que el máximo estaría en 7,8 por ciento y 15,2 por ciento, cifras prácticamente inalcanzables porque son las mismas que hubo luego de la crisis de 2002, cuando había una serie de condiciones como "cuentas públicas superavitarias, tipo de cambio alto y mucha capacidad ociosa, que hoy en día no tenemos".

Señales favorables

De todos modos, las mejores perspectivas para el año próximo aparecen a la hora del análisis de las opiniones de 150 empresas consultadas por MKT entre el 14 y el 17 del corriente mes.

El estudio muestra, por ejemplo, que a pesar de que el 58 por ciento de las firmas asegura haber tenido este año una producción menor a la de 2008, sólo el 18,7 por ciento proyecta continuar esta senda negativa en 2010. Por el contrario, si bien en el presente ejercicio sólo el 18 por ciento logró mejorar su actividad, para el año próximo casi la mitad (47,3%) planea incrementar el ritmo.

Asimismo, mientras el 35 por ciento de las empresas afirmó tener actualmente menos personal que doce meses atrás, para el año próximo el 22 por ciento aguarda incrementar su planta de empleados. Se trata de un dato absolutamente significativo, puesto que significa que dos de cada cinco firmas están evaluando sumar puestos de trabajo. Esta perspectiva favorable en términos laborales se completa con el dato de que el 88,6 por ciento cree poco o nada probable reducir personal el próximo año.

Por último, también constituye un ejemplo del optimismo reinante el hecho de que el 34 por ciento de las empresas crea que su rentabilidad va a mejorar en 2010, lo que contrasta con el 70 por ciento que tuvo menores ganancias este año.

Todas estas percepciones son las que hicieron que el Indice de Confianza Empresaria creciera un 7,7 por ciento entre el tercer y el cuarto trimestre, de 40,5 puntos porcentuales a 43,6 puntos. Si bien éste es el guarismo más alto desde el segundo trimestre de 2008 y está 67 por encima de la medición del año pasado (26,1%), que fue el mínimo histórico, aún está ampliamente por debajo de los indicadores de 2007, previos a la crisis entre el campo y el gobierno, cuando la economía crecía a grandes pasos y sin mayores sobresaltos.

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