El Presupuesto ratifica una distribución desigual

La pauta de gastos para 2010 que quiere aprobar el oficialismo, incluido los legisladores locales, favorece a las provincias afines y usa trucos como incluir la televisación del fútbol en "Educación".
El presupuesto 2010, que el Senado convertiría en ley el 11 de noviembre próximo, ratifica la muy desigual distribución geográfica del gasto público.

En Santa Cruz, por ejemplo, la Nación gastará el año próximo $ 11.960 por habitante, cuatro veces más que el gasto per cápita en Buenos Aires, la provincia más grande del país, y entre tres y tres veces y media más que en provincias como Córdoba, Santa Fe y Mendoza, precisa un estudio del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec).

Además de recibir más dinero por habitante, Santa Cruz es también una de las provincias donde el gasto presupuestario más crecerá respecto de 2009. Sólo en Corrientes, Entre Ríos, La Rioja y Formosa (todas gobernadas por administraciones afines al kirchnerismo) el gasto público nacional aumentará porcentualmente más que en Santa Cruz.

Otra particularidad es que el gasto "social" parece divorciado de la situación social de los distritos. Así, por ejemplo, Mendoza y Córdoba son los distritos que recibirán más dinero por habitante en concepto de planes sociales ($ 2.200 y $ 1.800, respectivamente), pese a que ser dos de las provincias con más bajos índices de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), 13% y 15%, respectivamente, según las estadísticas discutidas del Indec.

Sólo Santa Cruz y La Pampa tienen una proporción de población con necesidades básicas (comida, techo, abrigo) insatisfechas menor a Córdoba y sólo esas tres, más Santa Fe y Tierra del Fuego, inferior a Mendoza.

"Esto indicaría la escasa utilización de criterios objetivos para la asignación del gasto social", señala sin rodeos el informe del Cippec sobre la pauta general de gastos y recursos del Estado nacional.

La principal diferencia del Presupuesto 2010 respecto a los anteriores es que esta vez el Gobierno, en vez de subestimar la recaudación, para disponer libremente de los fondos en exceso, ahora la sobreestima, y subestima el gasto, para ocultar el deterioro fiscal que registran desde fines de 2008 las cuentas públicas.

Parece difícil que el Gobierno reduzca el ritmo de aumento del gasto (que fue de 30% en la primera mitad de 2009 y de 26% en el tercer trimestre) al 12% en 2010. O que, en un contexto de leve recuperación económica, logre seguir aumentando la presión tributaria.

El principal ítem en el que descansa para lograrlo son las retenciones a las exportaciones, que presupuesta en $ 43.000 millones, esto es un 35% más que el total recaudado en 2009.

El Gobierno aplicó también otros artilugios. El más conocido es subestimar la inflación, que vuelve a repetir en 2010 con una proyección de 6,1% anual.

Pero hay nuevos trucos como contar el programa de "Inversiones Prioritarias en Infraestructura", bajo la órbita de Julio De Vido, no como gasto sino como una "deuda de los proveedores con el Estado", hasta tanto las terminen.

Además, el artículo 79 permite comprometer recursos del ejercicio siguiente (2011) para pagar gastos de 2010, lo que desnaturaliza el Presupuesto (la cuenta de recursos y gastos de un año). Un truco así no podría aplicarse en Brasil; allí lo prohíbe expresamente la "Ley de Responsabilidad Fiscal".

Una trampa de menor peso contable, pero reveladora de las artes oficiales, es que los $ 648 millones del programa "Fútbol para Todos", que depende de la Jefatura de Gabinete, aparece en la finalidad "Educación y Cultura", lo que ayuda a sobreestimar el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Educativo.

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