El presupuesto del plan retorno

El proyecto del plan de ingresos y gastos que el Gobierno envió al Congreso esconde un desembolso de 9200 millones de pesos que serán utilizados discrecionalmente para hacer obras públicas y comprar aviones
Dicen que el presupuesto es la madre de todas las leyes. Es verdad. De allí se desgranan miles de decretos y reglamentaciones que terminarán dando movimiento al Estado. También dicen que mirar el presupuesto es la mejor forma de saber cómo será la gestión del año próximo. No les falta razón. En este compendio de casi 300 hojas, sin contar los anexos, se pueden visualizar las prioridades de la administración pública para el año entrante. Y no son pocos los que relatan que en el presupuesto se esconden grandes secretos de los gobiernos. Y también es acertado esto de los secretos.

El proyecto de presupuesto que el Poder Ejecutivo envió al Congreso hace algo más de 10 días no es la excepción. Camuflado entre su articulado, como para que pase lo más inadvertido posible, la madre de todas las leyes lleva consigo el plan que seguramente servirá de sustento para el plan regreso de Néstor Kirchner.

Si el presupuesto se aprueba tal como está hoy, es decir, si los diputados y senadores no tratan en particular el articulado y levantan la mano para la aceptar la norma a libro cerrado, pues habrán aprobado una combinación de artículos que le dan la posibilidad al Gobierno de emitir deuda por alrededor de 9200 millones de pesos, para un plan de obras que por ahora es una incógnita y que para colmo, no se computarán como gasto sino como inversión financiera. Algo así como equiparar usinas con plazos fijos.

De acuerdo con lo que ha demostrado el kirchnerismo en sus algo más de seis años de Gobierno, la importancia de los anuncios en materia de obra pública son cruciales para mostrar gestión. La política necesita del corte de cintas, podría ser el axioma que impera en la Casa Rosada y en Olivos. Poco importa si finalmente la obra se termina o no, y menos aún si forma parte de un plan estratégico del sector. Lo que vale es montar la escenografía para inaugurar y anunciar, no una sino varias veces. Este parece ser el fin último del solapado esquema que lleva consigo el presupuesto 2010 en materia de obras públicas.

Otra de las cosas que ha demostrado esta administración es la inventiva a la hora de exponer los números de la economía. Y esta vez, tampoco será la excepción. De aprobarse este esquema, por primera vez en la Argentina la inversión en la obra pública no será computada como gasto. Pecados contables que permitirán mostrar un superávit que en verdad, nunca existirá.

Gerardo Uña es investigador principal de la Fundación Siena. Al igual que lo que sucedió con varios economistas, los artículos que establecen este esquema le llamaron la atención. "En este contexto de mayor restricción fiscal, el gobierno recurre a un mecanismo inusual para financiar obras públicas, que permitiría no registrar un aumento del gasto y en consecuencia no tendría impacto en el resultado primario y el resultado financiero", dice.

El esquema es el siguiente. Mediante el artículo 17 del proyecto, se faculta al Poder Ejecutivo para crear, a solicitud del Ministerio de Planificación Federal, un programa de inversiones prioritarias.

Se establece allí que los gastos de este programa se consideran un activo financiero y serán tratados presupuestariamente como adelantos a proveedores y contratistas hasta su finalización. ¿Qué significa esto? Pues que no se presupuestan como gastos de capital y, por lo tanto, no incrementan el nivel de gasto.

Esto se complementa con el artículo 44, que autoriza al Poder Ejecutivo a realizar operaciones de crédito público adicionales hasta un monto máximo de 4500 millones de pesos, más la suma de 1200 millones de dólares, aproximadamente $ 4620 millones, si se toma el tipo de cambio actual. Tendrá para entretenerse el ministro Julio De Vido, con algo más de 9000 millones de pesos que sólo se dispararán si él los reclama.

De acuerdo con un análisis realizado por la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP), el artículo 17 "contradice el régimen vigente de administración financiera pública, que establece que los gastos de inversión son considerados gastos públicos". El documento establece: "Una consecuencia de este procedimiento es que los gastos que se realicen en virtud de él no son computados como gasto público y, por tanto, su subestimación distorsiona el resultado financiero del ejercicio".

Avales y garantías

Para completar el esquema, se faculta al jefe de Gabinete a realizar las ampliaciones presupuestarias correspondientes para posibilitar la ejecución de este programa. Finalmente, se autoriza al Poder Ejecutivo, en el artículo 56, a otorgar avales, fianzas y garantías por 2000 millones de pesos y de 5000 millones de dólares para financiar este programa.

De lo poco que se puede espiar en los anexos del presupuesto, esta millonada está destinada a los más variados fines, todos manejados, claro está, por el poderoso ministro de Planificación Federal. Se trata de la construcción de la obras hidroeléctricas de Barrancosa-Cóndor Cliff, para aprovechar el río Santa Cruz; Chihuidos, ubicada en la provincia de Neuquén; Los Blancos, sobre el río Tunuyán, en Mendoza, y Punta Negra, en San Juan. También se utilizará ese dinero, que según la letra del presupuesto no será gasto, en la compra de los 20 aviones Embraer a Brasil y en la finalización del acuerdo con Airbus, para la compra de un par de docenas de aviones que volarán para Aerolíneas Argentinas.

Otra parte de esta inversión que queda afuera del presupuesto irá a la construcción de la central a Carbón Río Turbio, también en Santa Cruz y al plan director de obras de Aguas y Saneamientos Argentinos (AySA), donde se cuentan las expansiones de red de agua potable y cloacas. Además, se dispondrá de dinero fresco para los acueductos regionales de Chaco, de Santa Fe, de Bahía Blanca y Puelén-Chacharramendi, en La Pampa. Los trenes también tendrán lo suyo. Están previstos proyectos de infraestructura ferroviaria y adquisición de material ferroviario, tractivo y rodante a China. Y finalmente llegará la chequera hasta el Sistema Satelital Argentino AR-SAT, una compañía estatal creada por Guillermo Moreno en sus épocas de secretario de Comunicaciones que trata de construir el primer satélite argentino.

Todo este gasto, gracias a la alquimia y a la creatividad contable del kirchnerismo, no será computado como gasto público.

Uña dice que la inclusión de estos artículos impacta en dos dimensiones muy relevantes del presupuesto público. "En primer lugar, se subestima el nivel de gasto público y en consecuencia el resultado primario y financiero. Por ejemplo, entre las inversiones se menciona la compra de aviones Embraer y Airbus, que si bien no se explicita, serian destinados a Aerolíneas Argentinas. Para estas inversiones se autoriza la utilización del 90% del monto global autorizado en dólares, aproximadamente $ 4200 millones. Si sólo esta operación se perfeccionara totalmente en el año 2010 y se imputara correctamente como gasto de capital, el resultado primario disminuiría un 15%, alcanzando el 1,84% del PBI y el resultado financiero presentaría un déficit de 0,3% del PBI", sostiene.

Más superpoderes

Pero hay más puntos que los legisladores deberán tener en cuenta. A principios de agosto, el Gobierno elevo un proyecto de para limitar los denominados "superpoderes" al 5% del gasto total. Si finalmente se aprueba esta modificación en el presupuesto 2010, el jefe de Gabinete podría modificar partidas por $ 21.500 millones. Pero eso era sin que se conociese el proyecto de presupuesto 2010.

"El último párrafo del artículo 44 otorga facultades al jefe de Gabinete para modificar e incrementar el gasto en $ 9200 millones, es decir, permite realizar modificaciones adicionales por un 40% más que el límite que el Gobierno se autoimpuso", señaló el economista Uña.

Para la ASAP "sería conveniente suprimir en el artículo 17 la disposición que considera a las inversiones como adelanto a proveedores y contratistas y dar cumplimiento a lo dispuesto por la ley de administración financiera, que establece la aprobación por el Congreso del cronograma de inversiones anuales y el monto total demandado por cada proyecto".

Pero más allá de si se aprueban o no estos artículos, el Ministerio de Planificación Federal ya tiene varios mires de millones para gastar en 2010. La cartera que maneja Julio De Vido contará con un presupuesto de 38.830 millones de pesos. La inversión real directa (IRD) crece en forma interanual un 0,4 puntos porcentuales del PBI y representa $ 17.492 millones. De este total, el 64% le corresponde a la administración nacional y el 35% a las empresas públicas nacionales, que un año antes había representado el 29 por ciento.

Del dinero que manejará De Vido, la Dirección Nacional de Vialidad se lleva $ 6534,8 millones, lo que representa el 64,4 del total. Las principales obras que se financiarán con ese dinero son la construcción de la doble vía Gualeguaychú?Paso de los Libres en la ruta 14, la Autopista Rosario?Córdoba (ruta 9) y la ampliación y reparación de la circunvalación de Rosario. También se iniciará la construcción de la ruta 158, en el tramo Villa María-San Francisco en Córdoba. Respecto del dinero destinado a las empresas públicas, Nucleoeléctrica Argentina (NASA) tendrá $ 2882,8 millones para terminar la Central Nuclear Atucha II, extensión de la vida útil de la Central Embalse. AySA, con $ 1013,8 millones, avanzará en la construcción de la planta potabilizadora en Tigre, y la planta de pretratamiento de líquidos cloacales de Berazategui. Enarsa dispondrá de $ 904,0 millones para financiar la construcción de centrales termoeléctricas Brigadier López, Ensenada, Necochea II, Belgrano II e ingeniero Francisco Bazán.

Ahora bien, ¿se podrá cumplir con el plan de obras previsto? Para Luciana Díaz Frers, cabe preguntarse si el Gobierno está siendo demasiado optimista: ¿podrá efectivamente desacelerar el crecimiento del gasto, frenar la inercia en el aumento de salarios públicos, jubilaciones y otros rubros? Si no lo logra, se podría profundizar el resultado fiscal negativo en 2010, año que promete una tímida recuperación económica.

Para el diputado Claudio Lozano, el problema está en que se han sobredimensionado los ingresos. "El proyecto incluye una previsión de recursos que está por encima de la que se va alcanzar y un gasto por debajo de lo que es esperable. Por lo tanto, el cierre del ejercicio 2010 parece mucho mas comprometido que el de este año. En lugar de los casi $ 50.000 millones expuestos como brecha a financiar esta puede ser entre $ 60.000 millones y $ 75.000 millones", resumió.

$ 4500

millones

* Es el monto que se autoriza a emitir como deuda al sólo pedido del Ministerio de Planificación.

US$ 1200

millones

* Es una suma adicional que la cartera que dirige Julio De Vido puede disponer cuando presente un plan de obras.

$ 38.830

millones

* Es la disponibilidad presupuestaria para 2010 que prevé el proyecto para el Ministerio de Planificación Federal.

$ 6534,8

millones

* Es el presupuesto con el que contará la Dirección Nacional de Vialidad en el año próximo.

$ 2882,8

millones

* Es el dinero que tendrá Nucleoeléctrica Argentina para terminar la central Atucha II y para mantener Embalse.

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