"El presupuesto de Cultura tiene un retraso"

El funcionario nacional asegura que "la Secretaría debería tener un presupuesto de 300 millones de pesos anuales" y sostiene que sabe de los problemas que tiene el país, "pero debemos entender que la cultura es una de las inversiones más económicas".
N o es la primera vez que el secretario de Cultura de la Nación, Jorge Coscia, reclama mayores fondos presupuestarios para su dependencia. Desde que inició su reciente gestión el cineasta devenido a funcionario argumentó que las inversiones en el área "deberían ser del uno por ciento del Producto Bruto Interno, como lo pide el organismo mundial Unicef, cuando ahora llega al 0,15 por ciento".

En diálogo exclusivo con EL LIBERAL, Coscia expresó que "el 85 por ciento del presupuesto actual de Cultura se va en salarios", mientras pide a los senadores que se entienda que "la cultura es una de las inversiones más económicas".

Agrega que se propone como meta llegar en 2010 a 0,3 por ciento del PBI, con lo que la Secretaría podría recibir 300 millones de pesos en un año y lamenta que la ciudad de Buenos Aires tenga en la actualidad un presupuesto superior al de la Nación. Coscia reconoce que la "realidad presupuestaria" del área a su cargo es "compleja, tuvo un ajuste. Pero el presupuesto ya está ejecutado".

En su extensa charla con este medio, el funcionario nacional se refirió además al perfil que pretende darle a su gestión; su paso del arte a la política; la Feria Internacional de Frankfurt; la relación con los intelectuales opositores al Gobierno; la celebración del Bicentenario y el trabajo que realizará en las provincias, entre otros temas.

- ¿Mejorar el presupuesto que se manejan desde la Secretaría de Cultura es uno de los principales desafíos?

- Orson Welles decía: "Si a los cinco minutos de hablar de cine no hablamos de dinero, no hablemos de cine". Creo que el presupuesto de Cultura tiene un retraso. Es un tema que tenemos que discutir con responsabilidad. Sería ideal acercarnos al promedio histórico de los países que tienen políticas culturales sólidas, y ese porcentaje tendría que rondar el uno por ciento del PBI. Considero que hay que pelear un presupuesto para la cultura, del mismo modo que este Gobierno ha peleado por un presupuesto adecuado para la educación. Suele ser más difícil explicar la importancia del presupuesto en cultura en medio de las urgencias y necesidades que este país tiene. Sin embargo, el área cultural, con fondos moderados podemos lograr grandes resultados.

Para mí, la cultura es central. Recordemos que en la Argentina, luego del estallido de 2001, el sector que dio las primeras señales de vitalidad fue la cultura; me refiero al cine, la actividad teatral, la industria editorial. Nuestro país tiene un potencial cultural enorme, y facilitar la actividad cultural desde el Estado es defender la nación, porque un pueblo que no defiende su cultura es un pueblo inmunodeprimido.

- ¿Cuánto influirá en su gestión el hecho de provenir de una rama del arte como el cine y, además, haber participado en la política?

- En mi vida, me tocó ver a muchos peronistas tratando de hacerse los cultos, en el sentido establecido de cultura. Por eso, creo que es bueno limitarse desde una pertenencia y aclarar que esa pertenencia no le impide al secretario de Cultura de la Nación hacer una gestión abierta a todos los argentinos.

En lo personal, me defino como un realizador: hago posible las cosas. Tuve a mi cargo el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) cuando el país se derrumbaba, y pude corroborar que las mejores gestiones surgen bajo la inspiración adrenalínica de la dificultad. La crisis fue una formidable oportunidad: se filmaron 250 películas durante mi gestión en el Instituto.

Por mi experiencia parlamentaria, tengo para mí que las leyes deben ser resultado del consenso de los sectores. Por ejemplo, pude presentar la ley de la creación del Instituto del Libro porque logré el consenso entre la Cámara Argentina de Publicaciones y la Cámara del Libro. Ahora, que ocupo una función ejecutiva, tengo una perspectiva mucho más amplia y pienso que se facilita la tarea de preparar leyes, porque una norma respaldada por el Poder Ejecutivo y el Gabinete nacional tiene más fuerza que una iniciativa del Poder Legislativo.

- ¿Qué lugar ocupará en su gestión la Feria Internacional de Frankfurt, teniendo en cuenta que la Argentina será el país invitado de honor?

- Desde la Secretaría de Cultura de la Nación, estaremos en contacto con Magdalena Faillace, presidenta del Comité Organizador, para contribuir y facilitar la participación del país en este evento de envergadura, porque así como es fundamental desarrollar una política federal activa, igual de importante es encarar una política exterior dinámica en materia cultural. Sin duda, la Feria Internacional de Frankfurt será una gran oportunidad para la promover la industria editorial argentina y difundir la creatividad literaria de nuestros escritores.

- ¿La celebración del Bicentenario será una de las prioridades?

- Sin duda. Para celebrar esta fecha histórica, planificaremos las actividades que se realicen en todo el país, optimizando recursos, fechas y energías, y organizaremos con empeño los festejos centrales durante la Semana de Mayo. Queremos trabajar federalmente. Semanas atrás acordamos con las autoridades de Entre Ríos la participación de los ejércitos históricos de la provincia en el desfile central de mayo próximo.

- Recientemente se conformó un nuevo espacio llamado Aurora que está integrado por intelectuales opositores al Gobierno. ¿Se les ofrecerá un lugar para el diálogo a estas personas?

- Me considero naturalmente una persona de diálogo. Soy una persona politizada y también soy partidario de la diversidad. Nadie será excluido por razones ideológicas en el ámbito de la Secretaría de Cultura, algo que tampoco sucedió durante mi gestión al frente del Instituto de Cine. Soy parte de una generación que puso el pellejo por defender muchas libertades, incluida la libertad de prensa, con la que estoy personalmente comprometido. La vitalidad del arte radica en la diversidad, incluso política, y es positivo que en la Argentina del Bicentenario se discuta. Entonces, es muy bueno que existan espacios de reflexión como Carta Abierta o Aurora. Lo que es negativo es enmascarar los propios pensamientos, porque esto hace naufragar los debates, que quedan larvados. Soy muy abierto, pero no me pidan que arríe banderas, y tampoco quiero que los demás las arríen: apunto a poder confrontarlas con toda sinceridad.

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