Presupuesto 2010: el Congreso le da aún más poder al Gobierno

Los diputados se aprestaban a votar anoche el proyecto. Incluye varios artículos que facilitan el maquillaje de gastos y el manejo discrecional de partidas. La Casa Rosada podrá decidir a través de decretos, sin rendir cuentas al Parlamento.
La Cámara de Diputados discutía anoche un proyecto de Presupuesto 2010 que profundiza el esquema aplicado en años anteriores para darle más poder a la Casa Rosada y facilitar el manejo discrecional de recursos: subestima ingresos para que después -a través de los decretos de necesidad y urgencia o los llamados "superpoderes"- el Ejecutivo pueda disponer de ese dinero sin pasar por el Parlamento. Además, modifica puntos clave de la Ley de Administración Financiera, lo que le permitiría al Gobierno maquillar gastos y resultados contables.

Y como si todo esto no alcanzara, a través de otro proyecto, se suspenden artículos claves de la Ley de Responsabilidad Fiscal, que impone restricciones en materia de endeudamiento y gasto.

Las principales "herramientas" que favorecen el manejo discrecional de fondos en el Presupuesto 2010 son las siguientes:

Todas las proyecciones presupuestarias se basan en una estimación baja de inflación (6,1%) y del valor del dólar ($ 3,95). Los especialistas sostienen que se trata de valores subestimados con el objetivo de dar una imagen de estabilidad económica, pero que en realidad encierran el propósito de permitirle al Gobierno estimar una menor recaudación de impuestos (como IVA, Comercio Exterior o Débitos) para luego manejar a su arbitrio los ingresos extras que se derivarán de una inflación y dólar más altos.

Mientras el proyecto prevé que los ingresos crezcan un 16,2% respecto de 2009, los gastos -como el caso de los sueldos estatales- se proyectan sobre la base de analizar los aumentos otorgados a lo largo de este año, pero sin explicitar qué incrementos deberían darse en 2010. Tampoco se prevé subir las asignaciones familiares ni el seguro de desempleo. Por ese motivo, se prevé un incremento del gasto primario de sólo el 12,8%. Así, el Presupuesto aparece como equilibrado, mientras el Gobierno se guarda en la manga la posibilidad de ajustar o no esos beneficios, a pesar de la inflación que se acumularía en el año.

Se modifica el artículo 42 la Ley de Administración Financiera que establece que los gastos deben computarse en el mismo ejercicio, con independencia de que se hayan o no pagado. En cambio, ahora el proyecto que se votaba anoche determina que se puede -por ejemplo- gastar en 2010 y pasar el cargo al año siguiente.

El Proyecto dice en el artículo 17 que a pedido del Ministerio de Planificación los gastos destinados a distintas obras públicas podrán contabilizarse como "un activo financiero", en lugar de un simple gasto. Así serán tratados como adelantos a proveedores y contratistas hasta su finalización, con lo que se da lugar a un maquillaje contable. Para los expertos de la Asociación de Presupuesto, "se trata de un artículo que contradice el régimen vigente de administración financiera pública, que establece que los gastos de inversión son considerados gastos públicos". Y aclaran: "Una consecuencia de este procedimiento es que los gastos que se realicen en virtud del mismo no son computados como gasto público y por tanto su subestimación distorsiona el Resultado Financiero"

Como viene pasando en los últimos años, el Tesoro se financiará con la ANSeS, Banco Nación, Banco Central. En 2009, originalmente se había calculado en el Presupuesto 2009, un resultado positivo de $ 11.020,7 millones. Ahora, por la crisis y la caída de la actividad, el Gobierno admite que quedará un agujero fiscal de $ 10.076,9 millones. En 2010 se repetiría el esquema porque la Administración Central tendría un déficit de $ 15.252 millones, que se financiarían con los fondos del sistema previsional, del Nación y del Banco Central.

Como corolario, un tema que no se discutió. En julio, la Presidenta anunció que enviaba al Congreso una iniciativa para que, desde 2010, hubiera un tope del 5% a la facultad del jefe de Gabinete de reasignar partidas sin permiso del Poder Legislativo. Lo aprobó el Senado. Pero ahora el oficialismo lo dejó de lado. Y esa facultad no tendrá recortes.

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