La prestancia del SIC, una cualidad distintiva.

El conjunto sanisidrense logró conservar el invicto al imponer su estilo aplomado, con el que frustró a Pucará.
En una ardua pulseada, el SIC salió airoso gracias a su capacidad e inteligencia para conducir un encuentro dificultoso. Con la exigua victoria frente a Pucará (21-18), el conjunto de Boulogne preservó su condición de invicto y se mantiene como inmediato perseguidor del líder Hindú.

El fogueo de su experiencia es lo que el conjunto sanisidrense hizo valer una vez más. Fieles a su estilo, ese que a veces parece que no los hace brillar pero sí les permite ser superiores -por solidez colectiva-, los ganadores impusieron las condiciones, privándole a su rival la posibilidad de llevar la puja al terreno de la velocidad. El SIC jugó a lo que más sabe y le conviene. Así dio un nuevo paso positivo, que robustece su confianza. Con acierto, ahogó cualquier atisbo de vértigo -salvo por un breve lapso en el primer tiempo-, respetó su estrategia con disciplina y selló un triunfo importante para sus pretensiones.

Con dos magistrales estocadas llegó al in-goal durante el primer capítulo (Marcelo Soiza y Benjamín Madero) para luego sumar puntos con la puntería de su apertura. Los Zanjeros dominaron gran parte de un partido que se desarrolló a su medida, mientras que su rival nunca consiguió sobreponerse a las dificultades con las que se encontró.

A poco del epílogo, Pucará se animó enérgicamente por el resurgimiento; incluso, pudo haber dado vuelta el marcador, pero desde lo psicológico no se vislumbró recuperación suficiente. Y Mauro Comuzzi admitió esa diferencia entre uno y otro: "En los primeros 60 minutos hicimos un rugby muy ordenado y eso nos jugó en contra. Tenemos que lograr hacerlo como en los últimos 20 del partido, con mayor agresividad. Creo que si conseguimos esa intensidad, los equipos no lo van a aguantar", indicó el back de Burzaco.

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