La presiones para devaluar el peso serán cada vez mayores

Se debate si el Gobierno podrá evitar un dólar arriba de los $ 4 el año próximo. Dicen que serán insostenibles los controles cambiarios y pronostican menor margen para el Central
Gradualismo es la palabra clave que utilizan en Reconquista 266 cuando se habla de la mini devaluación del peso por estos días. Centavo a centavo –y sin hacer mucho ruido (nada que asuste a los ahorristas y provoque el drenaje de depósitos)–, el tipo de cambio ya está en $ 3,42 y los especialistas no dudan en señalar que habrá que buscarlo más arriba. Cuánto, es la pregunta del millón. Los economistas consultados por El Cronista avizoran que las presiones para que el dólar siga su recorrida alcista se intensificarán en los próximos meses. “Es clara la tendencia devaluatoria sobre el tipo de cambio que vamos a ver ya en los inicios del 2009. La salida de capitales y la menor oferta de dólares va a provocar esto. Ponerse en contra de la ola no dura mucho tiempo ni es efectiva”, dice Fausto Spotorno, economista de Orlando Ferreres & Asociados.

“Las restricciones externas le van a pesar a la economía y la variable de ajuste va a ser (como siempre) el tipo de cambio. El tema es que el aumento del dólar no sume inflación y por ende mayores niveles de pobreza. O sea, si logran que sea una depreciación ordenada o no”, afirma Luciano Laspina, economista jefe del Banco Ciudad.

En el cortísimo plazo, los especialistas creen que dólar cerrará 2008 entre $ 3,45-$ 3,50 pero creen la dinámica del año próximo dictará si se ubicará más cerca de $ 4 o bastante por encima de ese valor. Para Miguel Kiguel, director de Econviews, un tipo de cambio en $ 3,50- $3,60 es lo suficientemente “competitivo” para la economía argentina tomando el valor del real brasileño. “A ese nivel no estaría atrasado, pero se verá cómo lo hacen deslizar. Esto es capítulo a capítulo. Pero hay que tener en cuenta que los controles para mantener a raya la demanda sólo la pueden mantener por un tiempo. Después, la gente encuentra la vuelta. Va a ser más difícil disuadir por teléfono que se hagan ciertas operaciones”, indicó Kiguel en referencia al ‘contado con liqui’ (una operación legal de mercado).

Daniel Marx, director de AGM Finanzas, señaló que “el gran asunto es cómo recuperar la confianza en las políticas macroeconómicas”, una carencia que dispara al dólar como la tradicional cobertura de los argentinos. Sin eso, concuerdan los economistas, los incentivos para evadir los controles se van a acentuar. “Para peor, es como una olla a presión. Cuando la destapen, no van a saber qué había. O sea, cuál va a ser la demanda que está contenida ahí y eso puede traer chisporroteos en el tipo de cambio”, agrega Spotorno.

Para Laspina, el Central “está preso de sus acciones del pasado”. Léase, el margen de maniobra de la autoridad monetaria para devaluar (sin efectos catastróficos) es menor porque cuando el resto de las monedas de la región se apreciaban, en la Argentina el peso no se enteró. “Hay miedo a la flotación del tipo de cambio por la inflación pasada. Ahora, una devaluación fuerte –como tuvo Brasil– genera muchos riesgos”, sostiene el economista jefe del Ciudad. ¿Redrado habrá quemado los cartuchos antes de tiempo?

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