Presionaron al ex superintendente de Salud

Unas 50 personas cruzaron al ex moyanista Juan Rinaldi y lo acusaron de "traidor". Intentaron agredir al ex funcionario y a su familia.
El manejo de los fondos de las obras sociales sigue alterando el humor de los popes sindicales. Juan Rinaldi, ex abogado de Hugo Moyano y ex superintendente de Servicios de Salud, sufrió un apriete por parte de una patota identificada con los camioneros. Rinaldi había sido eyectado en agosto de su anterior cargo, a pedido del propio Moyano, que en privado le cuestionaba no cumplir sus órdenes en el reparto del dinero para las cajas sanitarias de los sindicatos. Ahora duda en aceptar el ofrecimiento de la presidenta Cristina Fernández para hacerse cargo del último plan de empleo del Gobierno.

El episodio, confirmado por fuentes oficiales, sucedió el 23 de agosto pasado en el Autódromo de Buenos Aires, donde Rinaldi compite como piloto aficionado en la categoría Procar 4000. Ese día, unas cincuenta personas que bajaron de un colectivo co- menzaron a repartir panfletos con consignas en las que se acusaba al abogado de "traidor de los trabajadores" y que estaban firmados por "trabajadores camioneros".

Los hombres intentaron acercarse a los boxes donde se preparaba el equipo de Rinaldi, que en la categoría conduce un Ford Falcon, pero no lograron encontrarlo. Antes de marcharse, intentaron agredir al padre del abogado, pero se retiraron cuando llegó al lugar personal de seguridad del Autódromo. Antes de irse pintaron nuevas consignas con aerosol y colgaron pasacalles con leyendas similares. En los boxes también estaban la mujer y los hijos de Rinaldi.

Cuatro días antes de concretarse la intimidación, el letrado había sido convocado a la Casa de Gobierno, donde Cristina en forma personal le ofreció hacerse cargo del nuevo plan de empleo lanzado por el Ejecutivo, que contará con una inversión pública de $ 1.500 millones y con el cual se prevén crear 100.000 puestos de trabajo a través de cooperativas. El programa quedará en la órbita del Ministerio de Desarrollo Social y, en una primera etapa, se concentrará en el conurbano bonaerense.

Luego del episodio en el Autódromo, Rinaldi se comunicó con el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández. El abogado puso al funcionario al tanto de las amenazas y le transmitió su decisión de no asumir cargo alguno en el ministerio que conduce Alicia Kirchner. En los últimos días, Aníbal Fernández y la hermana del ex presidente Néstor Kirchner intentaron convencerlo de que revisara su posición y aceptara un cargo como director del área de Monotributo Social de esa cartera. El abogado se comprometió a analizarlo. En caso de aceptar, asumirá en los próximos días.

En el entorno de Rinaldi confirmaron la agresión, pero prefirieron no brindar detalles. Este diario pudo saber, sin embargo, que el hombre se recluyó durante varios días con su familia por temor a nuevas intimidaciones.

El objetivo de Cristina Fernández al ofrecerle el puesto era premiar al abogado por su labor como funcionario al frente de la Administración de Programas Especiales (APE), primero, y como superintendente de Servicios de Salud (SSS), después.

A pesar de gozar de la confianza de la jefa de Estado, Cristina debió ceder a la presión de Moyano para sacar a Rinaldi de la SSS. El jefe de la CGT y del sindicato de los camioneros siempre le endilgó en privado una excesiva independencia en los criterios de distribución de fondos para las obras sociales.

En 2006, Moyano logró ubicar en la APE a su entonces abogado, que de este modo quedó a cargo de un presupuesto que este año trepó a 968 millones de pesos. El organismo se encarga de reembolsarles a las obras sociales el valor de las prestaciones denominadas de "alta complejidad y baja incidencia". Es decir, los tratamientos costosos como trasplantes, sida o cáncer.

En los dos años que estuvo en esa tarea, Rinaldi entró en sintonía con Graciela Ocaña, entonces ministra de Salud. Durante su gestión adoptó dos medidas que causaron particular impacto en los sindicatos: primero, resolvió convertir los hasta entonces subsidios que pagaba la APE en reintegros, con lo cual las obras sociales se vieron obligadas a demostrar la realización efectiva de las prestaciones complejas. La Sindicatura General de la Nación publicó en julio pasado un informe favorable a la actuación de Rinaldi en el organismo sanitario.

Luego, ya como jefe de la SSS y por instrucción de Ocaña, el abogado dio de baja un programa de prevención de enfermedades con un presupuesto de $ 50 millones tras constatarse irregularidades en su primera etapa. En el primer semestre de 2009 sancionó a 57 obras sociales, cuando en los tres años anteriores sólo habían sido multadas 13 organizaciones médicas sindicales en total. En el mismo período impulsó 18 denuncias penales contra un total de 11 entre 2007 y 2008.

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