Presionado por la Justicia, el Gobierno revela esta semana cómo mide la inflación

Nuevo intento por transparentar el Indec, con pocas chances de éxito. Ahora aseguran que divulgarán la metodología del IPC. Se usa hace más de un año y se guarda en secreto
La presión para que el Gobierno trasparente definitivamente la situación en el Indec se está comenzando a hacer asfixiante para la administración de Cristina Fernández de Kirchner. Pero claro, hacerlo de la noche a la mañana implicaría correr el riesgo de pagar un alto precio en términos políticos y hasta judiciales.

En el interín, el ministro de Economía Amado Boudou intentar ir dar algunos pasos que le permitan ganar algo de credibilidad, y de tiempo. Según pudo confirmar El Cronista, el jueves –tras su regreso de Brasil– el titular del Palacio de Hacienda planea realizar junto al director Técnico del Indec, Norberto Itzcovich, una esperada presentación: revelará cómo se calcula el Indice de Precios al Consumidor (IPC). Según adelantaron fuentes oficiales, daría a conocer la metodología que se utiliza luego del último cambio de año base para el índice, es decir desde abril del año pasado. Hace casi un año y medio que esta fórmula está guardada bajo cuatro llaves.

La movida no sólo intenta avanzar en una mayor trasparencia del Indec, sino que llega en respuesta a un requerimiento que la Justicia hizo la semana pasada al organismo de estadísticas, para que dé a conocer públicamente cómo mide la inflación. Ante esta situación, en el Gobierno evaluaron que la mejor salida será divulgar la metodología abiertamente e intentar limpiar un poco la imagen del instituto oficial, al mismo tiempo que se cumple con el pedido de la Justicia.

Entre otros aspectos, el Gobierno deberá decir cómo es el sistema de ponderaciones móviles que utiliza para medir los precios, por ejemplo, de las verduras, frutas y ropa. Hasta ahora sólo se sabe que el peso de estos productos en el total del IPC varía en los distintos meses para reflejar cierta estacionalidad propia de dichos artículos. Pero nadie conocer cual es la ponderación concreta que tienen en cada uno de los períodos.

Por ejemplo, el peso de las verduras y frutas cae en los meses de mayor frío porque su oferta se reduce, sube se precio y se supone que la población (al aumentar el valor del artículo) sustituye parcialmente algunos de estos alimentos por otros.

Nadie espera que a partir del jueves quede saldada la cuestión del Indec. Si Boudou e Itzcovich finalmente se animan a mostrar la metodología con el mayor nivel de desagregación posible y la presentación no se circunscribe a una clase pública superficial, al menos servirá para que las consultoras privadas puedan controlar algo mejor las mediciones oficiales.

De todas formas, aunque los privados puedan replicar la forma del índice del Gobierno, no tendrán todos los datos para saber si efectivamente está bien medido. Porque el Indec continuará teniendo total discrecionalidad para ingresar los datos de precios que sus encuestadores relevan (o los que dicen relevar).

En el mismo acto –que en principio está previsto para el jueves, pero podría demorarse hasta el viernes– Boudou espera poder dar conocer la nómina de los especialistas que cada una de las universidades convocadas (UBA, Tres de Febrero, Rosario, Mar del Plata y Tucumán) designarán para conformar el Consejo de Evaluación del Indec. Pero ello depende de las casas de estudio, muchas de las cuales enfrentan la resistencia de sus profesores a participar del convite oficial al que –advierten por lo bajo– lo consideran una pantalla para ganar tiempo.

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