Presiona Obama por un nuevo salvataje

Quiere destinar 25.000 millones de dólares para evitar la caída de Ford, GM o Chrysler; oposición del Partido Republicano.Por: Hugo Alconada Mon
WASHINGTON.- Sin tiempo para una merecida luna de miel tras su histórico triunfo electoral, el presidente electo Barack Obama cotejó durante las últimas 48 horas el doble límite que afrontará de aquí en más.

Porque a la economía en retroceso que deberá reanimar y que acotará sus márgenes de acción, se suman los escollos que podría presentarle George W. Bush, a quien aún le quedan diez semanas de gestión.

Esa combinación quedó en evidencia ayer, cuando The New York Times reveló que Obama urgió a Bush, en su reunión con él a solas en el Salón Oval, a que apoye un multimillonario paquete de ayuda financiera para el sector automotriz y se encontró con una respuesta inesperada.

El republicano le planteó que podría apoyar ese rescate pero que le interesa -¿quizá a cambio?- que los demócratas aprueben el tratado de libre comercio con Colombia al que se resisten hace más de un año.

Tras la revelación, la Casa Blanca negó que Bush hubiera condicionado su apoyo a Obama. "De ningún modo el presidente sugirió un toma y daca", dijo la vocera Dana Perino. Lo ratificó John Podesta, responsable del equipo de transición demócrata.

Sin embargo, Obama se marchó de su cita con Bush con las manos vacías. Había urgido al mandatario saliente a que apoye el desembolso de más de 25.000 millones de dólares para las grandes compañías automotrices, con la posibilidad de duplicar esa cifra si fuera necesario.

Pero los republicanos se resisten a la idea de extender la injerencia del Estado en el sector privado, aun cuando los analistas señalan que el riesgo de un colapso de proporciones históricas es real. Incluso, mencionan el nombre de General Motors (GM), un gigante que, afirman, podría caer antes de fin de año.

Lo polémico del asunto reside -y en eso se apoyó The New York Times -, en que los líderes republicanos sí sostienen que Bush podría dar su apoyo a las automotrices a cambio de un voto que a su vez suena indigerible para los demócratas: el acuerdo comercial con Colombia.

Exista o no una negociación entre ambos presidentes, la puja alrededor de las automotrices reflejó la debilidad de la economía, que podría acentuarse aún más en cuestión de meses, sino semanas.

El derrumbe de uno de los tres gigantes -sea GM, Ford o Chrysler- podría convertir la recesión en ciernes en una depresión con todas las letras. Si esto ocurre, se cortaría la cadena de pagos y se produciría una sucesión de concursos y quiebras de proveedores (en particular de pequeñas y medianas industrias), con la consiguiente pérdida de empleos y la caída de múltiples créditos, lo que debilitaría aún más a los bancos.

Ese posibilidad es bien cierta en estos momentos. Las tres automotrices agotan sus stocks de capital, sin opción de acceder a nuevas fuentes de financiamiento a tasas saludables dada la situación de Wall Street.

Así, según el Centro para la Investigación Automotriz, ubicado en Michigan y solventado por la industria, la caída de los tres grandes podría conllevar la pérdida de más de tres millones de empleos y perjuicios fiscales a nivel federal, estadual y local de hasta 156.000 millones de dólares.

La agenda

Sin embargo, el drama que puede cernirse sobre un amplio sector de la economía real es apenas uno de los asuntos que preocupan a los demócratas que conformarán el gobierno de Obama.

Su agenda también incluye Irak y Afganistán, las reformas de los sistemas de salud, educación, previsión social e inmigración, atender el riesgo de otro atentado terrorista en Estados Unidos y satisfacer las expectativas del electorado que lo votó por sus promesas de cambiar los modos de Washington y solucionar los grandes desafíos del país.

Podesta, a cargo del equipo de transición que conforman 450 personas a un costo de 12 millones de dólares, afirmó que el gobierno que viene será muy distinto del actual.

Anunció que incluirá especialistas de ambos géneros, con variedad racial y geográfica, y tanto demócratas como independientes y republicanos. "Obama prometió cambiar la forma en la que funciona Washington, así como reducir la influencia de los lobbistas", dijo.

Eso, sin embargo, está por verse. Su equipo de transición matizó ayer un límite tajante que había trazado hace poco el entonces candidato. Había dicho que los lobbistas "no encontrarán trabajo" en su gobierno.

Sus asesores ayer difundieron un comunicado con un límite menor: "Si alguien hizo lobby durante los últimos 12 meses tiene prohibido trabajar en esas áreas de interés". Si podrá trabajar, entonces, en todas las demás áreas del Estado, aunque continúe hasta hoy como lobbista.

LLAMADA DE OBAMA A LULA

SAN PABLO (EFE).- El presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, llamó anoche por teléfono al mandatario brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, y destacó la importancia de Brasil como líder mundial en este momento de crisis financiera. La conversación, que duró 15 minutos, fue en respuesta a una llamada anterior de la presidencia de Brasil. Obama destacó el crecimiento económico, los programas sociales y la política de energía impulsada por Brasil y transmitió su "orgullo" por haber tenido como profesor en Harvard a Roberto Mangabeira Unger, actual ministro de Asuntos Estratégicos de Lula.

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