La UOM presiona al Gobierno por salarios y despidos

Hubo una sorpresiva marcha ayer a Trabajo para pedir mejoras salariales y denunciar despidos. Prepara un plan de lucha nacional y se diferencia del respaldo moyanista al Gobierno
Pese a compartir la defensa del modelo consolidado por el matrimonio K, no todos los gremios de la CGT adhieren al entusiasmo con el que Hugo Moyano respalda la gestión oficial. Algunos sindicatos no están dispuestos a silenciar su preocupación por la multiplicación de los despidos y suspensiones por efecto de las crisis y empezaron a meter presión sobre el Ejecutivo para fortalecer sus reclamos de mejoras salariales frente a los sectores empresarios.

La conducción de la poderosa Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que lidera Antonio Caló, dio ayer un paso en esa estrategia, que en los hechos desnuda una clara toma de distancia de los gestos de apoyo de Moyano al ex presidente Néstor Kirchner. La señal de los metalúrgicos fue contundente: una multitud de varios miles de manifestantes del gremio se movilizó ayer a la sede del Ministerio de Trabajo para repudiar la falta de avances en la discusión salarial del sector.

La marcha se concretó al mismo tiempo que Caló reclamaba dentro de la cartera laboral a las cámaras empresarias de la actividad una oferta de recomposición salarial. Sin embargo, los representantes empresarios insistieron en la imposibilidad de conceder un aumento debido a las complicaciones generadas por la crisis, situación que provocó el fracaso de las negociaciones.

El jefe de los metalúrgicos improvisó un discurso en un minipalco montado frente al Ministerio en el que anunció a los manifestantes la falta de acuerdo en las paritarias y anticipó que el gremio dispondrá un plan de lucha para presionar por un aumento. Ese plan, que contemplaría medidas de fuerza en todo el país, sería definido en el congreso nacional de la UOM que comenzará el próximo martes en Mar del Plata, según indicaron a este diario voceros del sindicato.

"No vamos a permitir a los señores empresarios que nos nieguen un aumento de salarios con el argumento de la crisis", aseguró Caló ante los manifestantes y acusó a las compañías del sector de "faltar el respeto a los trabajadores".

Pero el mensaje del jefe de los metalúrgicos no se quedó en la crítica a las cámaras empresarias. Y en una marcada diferencia con las opiniones de Moyano sobre la situación del mercado laboral, el dirigente se quejó abiertamente por la situación de los despidos y suspensiones. En esa línea, enumeró que se perdieron por lo menos 10 mil puestos de trabajo desde el inicio de la crisis internacional y advirtió que otros 30 mil trabajadores fueron suspendidos, de los cuales cerca de la mitad corresponden a obreros metalúrgicos.

La decisión de la UOM de reforzar sus críticas por los problemas de empleo se produjo, además, en medio de la pelea por la integración de sindicalistas en las listas del PJ. Al respecto, en las últimas horas trascendió que el propio Caló había desistido de ocupar un lugar en esa nómina para preservar su liderazgo al frente de los metalúrgicos.

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