Presión K para que Cobos renuncie por oponerse a la ley de medios

Aníbal Fernández le pidió "un paso al costado" por reunirse con la oposición para rechazar la iniciativa del Ejecutivo. Balestrini y Rossi coincidieron en que debe dejar su cargo. El vice respondió que quieren "coartar" su libertad para dialogar.
Se lo habían pedido en bloque después de su célebre voto no positivo y se lo volvieron a pedir ayer, apenas unas horas después de haberse sentado en la misma mesa con Mauricio Macri, Francisco de Narváez y los presidentes de bloques de senadores y diputados de la UCR, Ernesto Sanz y Oscar Aguad. Para el kirchnerismo, Julio Cobos es un "desestabilizador" y tiene que "renunciar" al cargo de vicepresidente por el rol opositor que adoptó, en este caso, por la ley de radiodifusión.

El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, fue el primero en insinuar un pedido de renuncia. "Si no tiene posiciones de las mismas características, hay gestos que a uno lo obligarían a dar un paso al costado o ponerse en un ámbito en donde, por lo menos, no colisionara con el Gobierno", sostuvo en declaraciones radiales.

Enseguida se plegó el vicegobernador de la provincia de Buenos Aires, Alberto Balestrini. Acusó al vice de Cristina Kirchner de querer "desestabilizar" y añadió: "Cuando un dirigente que fue elegido por el voto popular se diferencia de esta forma, renuncia. El no lo hace, porque pareciera tiene miedo a la intemperie".

Cobos respondió por escrito. Dijo que seguirá "transitando el mismo camino" y agregó que "algunos no entienden que los ciudadanos están esperando acciones políticas como resultado de grandes consensos y no de unos pocos votos".

La réplica kirchnerista se dio luego de que el jueves Cobos le abrió la puerta de su despacho a varios de los principales referentes de la oposición. Además del PRO y el radicalismo, también adhirieron por carta el senador santafesino Carlos Reutemann y el diputado electo por el peronismo disidente, Felipe Solá.

En esa charla, que duró media hora, se le exigió a la Casa Rosada que la ley de medios se discuta "sin plazos" (Macri dijo que "no puede salir entre gallos y medianoche") e incluso se firmó una suerte de compromiso para "revisar" la ley, en caso de que sea sancionada, a partir del 10 de diciembre, cuando asuma el nuevo Congreso.

La movida provocó un cimbronazo en la el Gobierno. El jefe de la bancada K en Diputados, Agustín Rossi, fue otro de los que se sumó a la embestida contra el mendocino.

"Es una falta de ética grave. Cobos se convirtió en el principal articulador de obstáculos" de los proyectos del oficialismo, sentenció. Rossi expresó que "el vicepresidente es el representante del Poder Ejecutivo ante el Senado de la Nación, pero Cobos ha dejado hace tiempo de cumplir esa función. Por el contrario, hace una utilización mezquina de ese cargo".

Los kirchneristas han venido acusando a su ex aliado desde el conflicto con el sector agropecuario de utilizar la visibilidad que le da el cargo para capitalizarlo en una eventual candidatura presidencial para 2011.

Lo dijo ayer el propio Rossi. "Usa el rol de vicepresidente para consolidar su liderazgo como opositor".

Aníbal Fernández estaba furioso. "Es un espanto que, en un país, el que fuera compañero de fórmula del presidente de la Nación, esté jugando en contra".

La teoría de querer desestabilizar al Gobierno, como se denunciaba en el tramo más caliente del conflicto con el campo, la volvió a sacar a la luz Balestrini, que además de ser el dos de Daniel Scioli en la Provincia, es el presidente del PJ bonaerense.

"La actitud de Cobos ¿puntualizó¿ no se compadece con el sistema democrático, sus apariciones y dichos públicos hacen pensar en que pretende desestabilizar".

El nuevo capítulo de la pelea Cobos-Gobierno se da en un momento sumamente sensible. Ayer Clarín publicó que el oficialismo tiene un plan secreto para que la votación no se realice en Diputados el miércoles 16, como se especula, sino el 23. La diferencia es importante para el Gobierno: el 23, Cobos estaría a cargo del Ejecutivo por un viaje de Cristina. Así, buscarían evitar que el mendocino enviara el proyecto a más comisiones del Senado que las tres en las que recaló en Diputados. Sin embargo, en las últimas horas trascendió una nueva versión que indica que el Gobierno, para ganar tiempo, buscaría forzar que se vote el próximo jueves.

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