Presión a gobernadores: o avalan o habrá ajuste

Presión a gobernadores: o avalan o habrá ajuste
Es parte del plan B que maneja el gobierno para pagar la deuda con ingresos corrientes
El Gobierno ya instruyó a los principales referentes económicos de su gabinete para que comience a trabajar en la elaboración de un Plan B, como alternativa a la creación del Fondo del Bicentenario.

Antes del viernes, cuando el Palacio de Hacienda tenga que presentar el escrito reglamentario del canje de la deuda ante la Comisión de Valores de los Estados Unidos (SEC), el equipo de Amado Boudou terminará de elaborar una propuesta donde quedará explícito que el pago de los u$s 6.500 millones que deben liquidarse este año por los vencimientos de deuda están garantizados. En el documento figurará, además, que el cumplimiento de estos compromisos se atenderá con los ingresos corrientes, tal como está planteado en el Presupuesto nacional aprobado por el Congreso.

En otras palabras, Boudou recibió la autorización para avanzar en explicaciones públicas que afirmen que para el Gobierno no es necesario el Fondo del Bicentenario, y que los vencimientos de la deuda se cubrirán con el escenario fiscal programado a fines de 2009, antes del anuncio presidencial sobre el pago de deudas con reservas.

Mientras tanto, la misión encomendada al ministro de Economía, a su equipo y a los directores leales al oficialismo que militan en el Banco Central, es que el canje de deuda que comenzará en febrero sea exitoso.

Para tomar esta decisión, Néstor Kirchner tuvo conversaciones en las últimas horas con dos funcionarios clave: el titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Ricardo Echegaray; y el secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa. Con ambos consultó la marcha de los ingresos tributarios y las proyecciones de la recaudación y los gastos corrientes para 2010. De ambos lados recibió buenas noticias. En los dos casos se le aclaró al ex presidente que la meta de ingresos tributarios presupuestados es del 13% anual, pero que seguramente el porcentaje superará el 16% o el 17%, ya que el cálculo original está efectuado con un crecimiento de no más del 2% anual del PBI; cuando, en privado, se habla de un 2010 mucho mejor.

Cálculo

Para sustentar la decisión fiscal, el Gobierno hace un simple cálculo para el primer cuatrimestre del año. El kirchnerismo asegura que fiscalmente el Tesoro Nacional está en condiciones de mostrar que no tiene problemas de ingresos y gastos que impliquen sospechas para cumplir con los pagos de la deuda que se iban a cubrir con el Fondo del Bicentenario. Reconocen, sin embargo, algún tipo de «estrés fiscal», pero que no se sentirá en las cuentas nacionales, sino en las provinciales.

Desde Olivos reflexionan con que «las provincias tendrán un déficit este año de no menos de $ 13.000 millones, de los cuales $ 6.800 corresponden a la provincia de Buenos Aires. Cuando este dato esté claro para los gobernadores, solos aceptarán discutir qué hacer con las reservas excedentes que este año llegarían a los u$s 30.000 millones», aseguraba anoche a este diario una alta fuente del Gobierno, luego de escuchar las instrucciones del matrimonio Kirchner.

La misma fuente se entusiasmaba con que para marzo, cuando en teoría la oposición busque rechazar el DNU del Fondo del Bicentenario, los gobernadores se darán cuenta de que el ajuste pasa por ellos y no por la Nación, y que por esto habrá presión sobre los diputados y senadores para que acepten discutir el uso de las reservas para distender ese «estrés fiscal».

La decisión de comenzar a hablar directamente del pago de la deuda con los ingresos fiscales y no con reservas, políticamente tiene otra implicancia clave. Significa también que el Gobierno no está dispuesto a negociar con la oposición en el Congreso la aprobación del DNU de creación del Fondo del Bicentenario, a cambio de modificaciones en su reglamentación original. La semana pasada, tanto el radicalismo como los aliados tradicionales de izquierda del oficialismo en el Congreso habían sondeado la posibilidad de habilitar el tratamiento del DNU en el Poder Legislativo, en sesiones eventualmente llamadas por la Presidente y donde también se discutiría la salida de Martín Redrado del Banco Central. Funcionarios como el ministro de Planificación, Julio De Vido; el jefe del bloque de diputados oficialistas, Agustín Rossi; del Senado, Miguel Ángel Pichetto; y el presidente de la Cámara baja, Eduardo Fellner, avanzaron en contactos con la UCR y la izquierda. Sin embargo, al menos hasta ahora, la posibilidad de un acuerdo fue abortada el sábado pasado en Olivos, cuando Néstor Kirchner dictaminó que avalar las negociaciones del DNU de creación del Fondo del Bicentenario implicaría una pérdida del poder de su esposa.

Discusión

En principio, la oposición buscaba abrir la discusión en cuatro puntos: redefinir el concepto de reservas excedentes, más precisiones sobre la estrategia oficial contra los fondos buitre, comisión de seguimiento del pago de los vencimientos con las reservas (para que el dinero no se destine a otros gastos corrientes) y un debate sobre el superávit excedente que se espera para este año.

Los cuatro capítulos fueron vedados por el matrimonio presidencial desde Olivos.

Hacia adelante, la estrategia será que los gobernadores de las provincias se den cuenta de que el dinero de las reservas también iba a llegar a ellos, y que a partir de allí, las negociaciones se den desde otro ángulo político.

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