Presión en el Concejo para que Giacomino expropie Cine Colón

Los ediles juecistas no quieren derogar la ordenanza de expropiación que hizo sancionar Juez. Un inmueble de esas características en la zona donde se encuentra (Colón al 1500) tiene un valor de mercado de alrededor de 500 mil dólares.

Dos comisiones del Concejo Deliberante han registrado en estos días el nuevo temblor del conflicto entre Daniel Giacomino y Luis Juez, al decidir los ediles juecistas bloquear iniciativas que involucran a los ex socios políticos.

El temblor fue por las declaraciones del actual jefe comunal calificando a Juez de émulo de Jesucristo, por haber multiplicado los panes y los peces. La metáfora bíblica, como se sabe, es porque el ex intendente ha podido hacer milagros con medio sueldo

($ 4.000 que compartía con su hermano Daniel), como cambiar varias veces el auto, construir quincho y pileta climatizada y llevar una vida para nada frugal. En la más piadosa de las explicaciones, un portento para administrar su fortuna personal que en nada impactó en la administración de los recursos públicos de la Municipalidad.

Las dos concejalas más indignadas son las hiperjuicistas Graciela Villata y Sandra Trigo. Y esa indignación campeó en la reciente sesión de la Comisión de Desarrollo Urbano que analiza, entre otros asuntos, la derogación de la Ordenanza 11.298, sancionada en 2007 a instancias de Juez, por la que se declaró de interés público y sujeto a expropiación el inmueble del viejo y semiderruido Cine-Teatro Colón (conocido también como Cine Moderno y ubicado en Colón 1.561), en pleno barrio Alberdi, para su posterior refuncionalización y reconversión en centro cultural.

No deben haber pasado muchos días desde su asunción para que Giacomino advirtiera que, en el estado de postración que se encontraba la caja municipal, ese proyecto no iba a poder figurar ni en el lugar 100 del orden de prioridades.

Consecuentemente, envió un proyecto para derogar la ordenanza que impulsó Juez, que debería resolverse en tiempo perentorio, porque al titular del inmueble, la inmovilización de su patrimonio le daría derecho a accionar, incluso con un juicio de contraexpropiación, atento a que no puede disponer de ese capital.

Vale señalar que en esa zona, un terreno de esas características tiene un valor de mercado que orilla los 500 mil dólares.

Hasta ahora, los juecistas han logrado dilatar el trámite, aunque tal vez no puedan hacerlo por más tiempo, porque son minoría en esa comisión y porque más de un edil opositor entiende que en épocas en que no hay dinero para baches ni bombitas, mal se puede destinar ingresos a un emprendimiento de esas características.

El inmueble figura como "patrimonio arquitectónico y urbanístico", según el catálogo diseñado por la anterior administración municipal para los edificios de mayor significación para la ciudad, que fuera refrendado por Ordenanza 9830.

Juez, en su paso por la Municipalidad, apeló a la expropiación de un inmueble en el área central, aunque no por su valor arquitectónico sino por su significación en la historia cultural de la ciudad. Se trata de la compra del Teatro Comedia, en la tercera cuadra de calle Rivadavia.

Lo hizo sin ninguna línea o dirección y resolvió según su estilo ampuloso e impulsivo. La posterior suerte de esta sala, ya bajo jurisdicción municipal, habla de lo poco o nada delineado que Juez tenía en materia de política cultural: un incendio que se originó en problemas de mantenimiento, lo destruyó totalmente.

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