Un presidente zulú para gobernar Sudáfrica

Si acaso el todopoderoso Congreso Nacional Africano (ANC, por sus siglas en inglés) y su candidato, Jacob Zuma, fuesen a recibir un duro revés en las elecciones sudafricanas el próximo miércoles, éste tendría que venir de algún lugar humilde, como el barrio Elias Motsoaledi.
Este barrio, bautizado con el nombre de un luchador contra el apartheid, no tiene agua corriente ni escuelas. En él conviven unas 50 mil personas sin la más mínima infraestructura que asegure las más elementales condiciones de vida. El desarrollo de Sudáfrica, simplemente, le pasó por al lado.

Sin embargo, en sus calles hay más afiches opositores que gente verdaderamente determinada a votar en contra del ANC.

Para Soloman Rampai, residente en el barrio, la cuestión es simple. "El ANC es el pueblo mismo. El ANC siempre ganará las elecciones", afirma. Desempleado, como la mayoría de sus vecinos, Soloman tiene mucho tiempo para pensar, y a pesar de ello parece estar más cansado de las denuncias de corrupción en contra de Jacob Zuma que Zuma mismo. "Se gastaron millones de rands (moneda local) en el proceso y no le pudieron probar nada", sostiene. "Le dan demasiada importancia a la corrupción", agrega.

Y es que las encuestas muestran algo que mucha gente de afuera no puede entender: a pesar de que el ANC quizá no logre una victoria tan amplia como para permitirle modificar la Constitución a su antojo –los últimos sondeos le otorgan una intención de voto de entre el 60 y el 65 por ciento–, a la gente común las denuncias por corrupción no le importan demasiado.

Lejos de jugarle en contra al partido, la personalidad de Jacob Zuma, el "Showman zulú", es un factor de atracción. En los últimos días, un diario local lo bautizó como el "Presidente animador".

El mismo Zuma expresó mejor que nadie su forma de ser relajada y desenfadada en los últimos tramos de lo que fue un largo camino hacia la presidencia. "¿Cómo podría estar estresado? No existe una palabra en zulú para estrés", explicó.

Xolisa Gogwana, un guía turístico de 30 años, expresó el sentido pragmático de muchos votantes. "Si no puedes contra ellos, úneteles. Y puesto que no se puede vencer al ANC..."

No todos piensan así. Neliswa Chwayi, madre de dos hijos, sostiene que no votará por nadie, cansada de que las cosas no cambien. "Ya pasaron 15 años desde el fin del apartheid y seguimos teniendo sólo una canilla de agua por cuadra y un inodoro por casa. Se rompieron demasiadas promesas", asegura.

No obstante, la mayoría permanece fiel a la organización que lideró la resistencia contra el apartheid. "El ANC no es sólo un partido, es una cultura", explica Simtha Mlawu, un joven músico que estaba en el colegio secundario en 1994, cuando asumió el partido por primera vez en elecciones libres.

Además, otro factor que juega a favor de Jacob Zuma es su buena relación con Madiba, como se conoce aquí a Nelson Mandela. "Se dice que se llevan bien y que Madiba tiene influencia sobre Zuma. Eso es algo bueno. Aun ahora, después de tantos años, es muy probable que Madiba tenga mucho que decir en un probable gobierno de Zuma", señala el joven músico.

El hecho de que Mandela haya asistido ayer al último acto de campaña del ANC junto a Zuma parece confirmar estas creencias.

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