Presidente de Sudán desoyó otra vez a la Haya y salió del país

Presidente de Sudán desoyó otra vez a la Haya y salió del país
El presidente de Sudán realizó una breve visita a Eritrea, en su primera salida al extranjero desde que fuera acusado de crímenes de guerra en Darfur por la Corte Penal Internacional (CPI).
El presidente Omar Hassan al-Bashir se arriesga a ser detenido si sale de Sudán, después que el CPI, con sede en La Haya, emitiera este mes una orden de arresto basada en acusaciones de crímenes de guerra y contra la humanidad.

Bashir se reunió con el presidente eritreo, Isaias Afwerki, antes de regresar el mismo día a Sudán.

El ministro de Información eritreo, Ali Abdu Ahmed, dijo que los líderes conversaron sobre las relaciones entre los países, y que Eritrea no estaba preocupada por la orden de arresto contra Bashir.

"¿Porqué deberíamos preocuparnos por el asunto del CPI?", dijo.

La prensa estatal sudanesa dijo el domingo que académicos islámicos locales habían aconsejado al presidente no viajar a una cumbre árabe en Qatar a fines de marzo.

"Esto parece un acto simbólico, para demostrar que puede hacerlo. No es tan significativo en sí mismo", dijo el analista Fouad Hikmat, del International Crisis Group con sede en Nairobi.

"Sólo está cruzando una de las fronteras de su propio país, visitando a un vecino que, realmente, no tiene relaciones con la comunidad internacional", añadió.

La verdadera cuestión, dijo el analista, es si podrá atravesar el espacio aéreo internacional para viajar a Qatar.

Los preparativos del viaje fueron mantenidos en secreto en Sudán. Los medios estatales, que suelen cubrir cada movimiento del presidente, no lo mencionaron durante toda la mañana y la tarde.

El asesor presidencial Nafie Ali Nafie dijo a periodistas que aguardaban el regreso de Bashir en el aeropuerto de Jartum que el presidente visitará otros países africanos, pero no dio detalles.

La Liga Arabe y la Unión Africana, respaldadas por China y Rusia, han pedido al Consejo de Seguridad de la ONU que utilice su poder para suspender la acusación de la CPI.

Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia han dicho que no ven ningún motivo para levantar su acusación judicial.

Expertos internacionales dicen que al menos 200.000 personas han muerto y más de 2,7 millones fueron forzadas a abandonar sus hogares durante casi siete años de combates en Darfur, una región principalmente desértica en el oeste de Sudán. Jartum dice que los muertos son 10.000.

Eritrea y Sudán han estrechado sus relaciones en los últimos años, después de quebrar los vínculos en la década de 1990 debido al apoyo de Sudán a los guerrilleros islamistas en Eritrea occidental, un área, según los exploradores, rica en oro y otros metales.

Ambos vecinos se han acusado recíprocamente durante varios años de apoyar a insurgentes en el territorio del otro.

Las relaciones mejoraron desde que Eritrea participó en el 2006 en un acuerdo de paz entre Jartum y los rebeldes del este de Sudán.

El conflicto comenzó cuando rebeldes, principalmente no árabes, se alzaron en armas contra el Gobierno, exigiendo una mejor representación y acusando a Jartum de postergar el desarrollo de la región.

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