El ex presidente Lagos rechaza ser candidato del oficialismo en Chile

El ex mandatario descartó presentarse en las internas de la coalición gobernante.
No soy ni seré candidato". Fue la frase clave con la que Ricardo Lagos anunció su rechazó a la candidatura que el oficialista Partido Por la Democracia (PPD) y un sector del socialismo ya enarbolaban para la elección presidencial de 2009. Su decisión la comunicó al mediodía de ayer ante un centenar de periodistas y en un clima de expectación, desatando un complejo reordenamiento del mapa político.

Los efectos se dejaron sentir en la Concertación y en la oposición. Y ello, porque desde marzo la coalición oficialista se debatía en una espiral de desorden y división en medio del suspenso a la espera de su decisión. La derecha también la esperaba. Pero con una diferencia: por primera vez desde el retorno a la democracia en 1990, la oposición está ordenada con un inédito apoyo al empresario Sebastián Piñera, quien lidera las encuestas.

Para que la batalla presidencial tomara cuerpo, faltaba el ingrediente Lagos. Fue el 23 de marzo que Lagos hizo pública su condición para intentar volver a La Moneda: "¿Usted cree que un Presidente de Chile va a poner su nombre al servicio de una tribu particular para participar de una primaria? Yo creo que no".

Alimentado por un apoyo de cerca del 70% al dejar La Moneda en 2006, el ex presidente se negaba a participar en una elección primaria entre los candidatos del oficialismo. Quería orden.

En julio, las encuestas lo daban como el mejor nombre ante Piñera. Pero Lagos reiteró su negativa. Fue entonces que el timonel del socialismo, el senador Camilo Escalona, aceleró el apoyo a José Miguel Insulza, actual secretario de la OEA, como su candidato, iniciando el enfrentamiento entre dos bandos al interior del PS. "Lagos se reserva como última carta", dijo Escalona.

Pero en las reuniones privadas, Lagos mostró su honda preocupación por un eventual quiebre de la Concertación. Y advirtió que si en la elección municipal de octubre la Concertación llevaba por primera vez dos listas, sería el fin de la mayoría. Los resultados le dieron la razón. Pese a ello, el PPD lo proclamó candidato.

El estallido de la crisis económica que puso al neoliberalismo en la picota, lo volvió a posicionar como carta del oficialismo. Lagos expresó: "No tengo ganas de volver, pero quien es uno para decir me niego". El golpe vino de quien menos se esperaba: el senador Escalona le pidió salir del escenario presidencial. Quienes conocen al timonel del PS, aseguran que lo que lo obsesiona es no quebrar la Concertación. Y ello, porque el peligro de quiebre oficialista se hizo visible con la pérdida del 7% de los votos de la Democracia Cristiana en la última elección municipal, fuga provocada por la escisión que lideró el senador Adolfo Zaldivar.

Con Piñera al frente, un liberal que votó públicamente por el "No" en el plebiscito del '88 y antipinochetista declarado, el mayor temor es a perder los votos de centro. Y son esos votos los que asegura el ex presidente Eduardo Frei, democratacristiano, empresario y partidario del libre mercado.

Ayer, pareciera que las obsesiones de Escalona y Lagos se unieron. Lagos no consiguió unir a la coalición, y si bien dijo que había llamado a Insulza para darle su apoyo, es muy probable que el secretario general de la OEA, quien llega este fin de semana a Chile, esté consciente de que la DC no resiste otro presidente socialista. Y sin DC se acaba la Concertación.

En la derecha, en el nuevo escenario, la UDI se apresurará a darle su apoyo a Piñera. Y todas las baterías gastadas en atacar a Lagos habrán sido en vano. Porque hasta ahora, Frei ha corrido solo.

La carrera presidencial ya está instalada. El 26 de enero deberán estar inscritos los candidatos de la Concertación que se enfrentarán en primarias el 26 de abril. Pero el juego estará en la cancha de la izquierda extraparlamentaria.

La apuesta con Frei es que el Partido Comunista y la izquierda descolgada de la Concertación, en la segunda vuelta presidencial votarán por el candidato de la Concertación para impedir que la derecha llegue a la Moneda.

Pero esta vez será distinto, porque uno de esos posibles candidatos es el ex senador socialista Alejandro Navarro, quien cuenta con el apoyo de Hugo Chávez. Será la primera vez que en Chile juegue el factor Chávez.

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