El presidente iraní dice ahora que "arrastrará a EE.UU. por el cuello".

El ataque es en reacción a las críticas por la represión a las marchas de protesta.
El presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, dijo ayer que Teherán "arrastrará por el cuello" a Estados Unidos y a algunos países europeos para enjuiciarlos a raíz de las críticas occidentales a la represión de las protestas iraníes.

"Cuando los encontremos en conferencias internacionales, los enfrentaremos y los llevaremos por el cuello a juicio", advirtió el mandatario.

Ahmadinejad rompió de este modo, al menos públicamente, los puentes de diálogo que se fueron construyendo con Estados Unidos. El norteamericano Barack Obama el viernes había dicho justamente que ese diálogo quedó dañado por la represión.

El presidente iraní quien acaba de ser reelecto en los comicios que la oposición tachó de fraudulentos, en verdad, nunca estimuló esas conversaciones y por el contrario buscó una confrontación insistente con EE.UU. e Israel. La razón puede encontrarse en la situación interna de su país debido a los severos desafíos económicos que enfrenta su gobierno por el alza de la inflación y la desocupación.

Dentro de esa misma línea, el gobierno el gobierno iraní fustigó también las posiciones adoptadas por Gran Bretaña, Francia y Alemania en torno al conflicto electoral. "Si continúan con su comportamiento mal educado y sus injerencias, la respuesta de la nación iraní será dura y perturbadora y los hará arrepentirse", advirtió el presidente.

El ataque lo extendió el gobierno al Grupo de los 8 (incluye a Rusia, un estrecho aliado iraní). Fue porque el viernes los cancilleres de G-8 pidieron "el inmediato cese de la violencia" contra quienes protestan en las calles.

"La República Islámica -dijo el portavoz de la Cancillería- lamenta la posición asumida por los ministros que interfiere en las elecciones iraníes, y les recuerda que la consulta se desarrolló en una atmósfera de libre y correcta competencia". Agregó que las elecciones de este tipo "no se hallan en las sociedades occidentales, que afirman ser democráticas".

Por otra parte, el Consejo para los intereses del Estado, un órgano de arbitraje encabezado por el ex presidente Akbar Hashemi Rafsanjani, pidió a los candidatos derrotados en las elecciones "cooperar con el Consejo de los Guardianes" que examina la legitimidad del comicio.

Además, pidió "obedecer a los consejos del Guía Supremo", el ayatolá Ali Jamenei de quien Rafsanjani es un conocido crítico. El viernes el Consejo de los Guardianes dijo que recontará el 10% de los votos ante una "comisión especial" de seis personas.

El Consejo invitó a los dos candidatos que pidieron la anulación de las elecciones, el moderado Mir Hossein Musavi y el reformista Mehdi Karrubi, a que designen sus representantes en dicha comisión. Musavi se negó ayer a hacerlo. En los últimos días, Jamenei quien ha sido cuestionado por la oposición y en las marchas, propuso extender a cinco días el examen de los recursos legales presentados por ambos políticos.

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