La presidente Cristina Kirchner recibió Año Nuevo en El Calafate

En compañía de toda su familia, la presidente pasó las fiestas de fin de año en la provincia de Santa Cruz. En los próximos días volverá a la actividad política.
La presidente Cristina Fernández y su esposo y diputado nacional, Néstor Kirchner, recibieron el Año Nuevo junto a su familia en la residencia de la villa turística de El Calafate, en la provincia de Santa Cruz, adonde descansaban desde el miércoles último.

La jefa de Estado pasó las fiestas de fin de año junto al ex presidente, sus hijos Máximo y Florencia, su madre Ofelia Wilhem, su cuñada y ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, y sus suegros.

La semana pasada, Cristina había viajado a El Calafate para pasar Nochebuena y Navidad, aunque en esa oportunidad había faltado su hijo Máximo, quien se había quedado en Río Gallegos. "Esta Navidad tengo un poco la familia desperdigada, pero en Año Nuevo estamos todos, con Alicia y mis suegros también", afirmó entonces la Presidenta.

La primera mandataria tiene previsto regresar a Buenos Aires en los próximos días y retomaría su agenda de actividades el martes o miércoles próximos, cuando reciba a un grupo de legisladores norteamericanos enviados por el gobierno de Barack Obama, tras el conflicto por las declaraciones del funcionario Arturo Valenzuela. También trascendió la posibilidad de que por esos días Cristina Kirchner encabece un acto por el lanzamiento oficial de los festejos por el Año del Bicentenario, aunque aún no había sido confirmado oficialmente.

Las actividades confirmadas de la Presidente hasta el momento son los viajes a Bolivia y a China a partir del 22 del corriente mes. Cristina asistirá a la ceremonia de asunción de su par boliviano Evo Morales, quien semanas atrás obtuvo la reelección con más del 60% de los votos. Luego, la titular del Ejecutivo partirá directamente desde Bolivia, a bordo del avión Tango 01, hacia China -trayecto que necesita varias escalas intermedias-, con el objetivo de arribar a Beijing el 26 de enero. De esa forma, encarará su primera visita oficial al gigante asiático, en el marco de un viaje pensado como la vidriera de una nueva política exterior orientada hacia los mercados emergentes. El desembarco a China tiene como objetivo central obtener

inversiones que habían sido prometidas durante la administración de Néstor Kirchner.

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