El presidente aymara fala português

Lula llega a la región cocalera de Chapare en plena campaña electoral boliviana. Firmará el financiamiento para una carretera y pedirá mayores controles antidrogas. De Morales, el presidente brasileño espera una posición menos radical con respecto a Colombia.
En el marco de un mecanismo de reuniones trimestrales, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y su colega boliviano, Evo Morales, se ven hoy en Villa Tunari, una población de la zona cocalera de Chapare, en el centro de Bolivia. De la cita saldrá firmado un acuerdo por 332 millones de dólares para la construcción de una carretera y los gobernantes conversarán sobre el refuerzo de los controles fronterizos para evitar el tráfico de cocaína hacia Brasil. En el plano político, Lula regresa a Bolivia para reiterar a Evo, que ya está en campaña para las elecciones generales de diciembre, su respaldo a un "extraordinario proceso de cambio". Pero en el contexto sudamericano también es importante para Lula conseguir que Morales adopte un tono moderado frente al acuerdo militar entre Colombia y Estados Unidos, durante su participación en la reunión de la Unión de Naciones del Sur (Unasur), que se realizará en Bariloche el día 28.

La anterior reunión del bloque, en Quito el 10 de agosto, no unificó las posturas de los países miembro con respecto al acuerdo entre Washington y Bogotá para el uso de siete bases militares colombianas por parte de 1.400 militares y contratistas estadounidenses. Bolivia, Ecuador y Venezuela condenaron la presencia norteamericana en la región, mientras que Argentina, Uruguay y Brasil mostraron preocupación pero reconocieron en el acuerdo una decisión soberana de Colombia. Chile y Perú dieron su apoyo al arreglo.

Según el portavoz de Lula, Marcelo Baumbach, Brasil quiere evitar que en Bariloche ocurra algo similar y que las diferencias generen "un retroceso en la integración sudamericana". El presidente brasileño confía en que habrá "una discusión objetiva", que produzca "resultados".

La reunión con Morales en Chapare, así como la infructuosa invitación que Lula reiteró ayer al presidente de EE.UU., Barack Obama, para que acuda a la cita de la Unasur, forman parte de ese esfuerzo, pese a que el acuerdo militar genera recelo en Brasilia, debido a que los aviones estadounidenses que llegarán a Colombia tienen un radio de acción muy superior al necesario para contrarrestar vuelos del narcotráfico.

La reunión con Morales también tiene valor propio en el plano bilateral. La ruta Villa Tunari-San Ignacio de Moxos vinculará los estados del centroeste de Brasil con una ruta troncal boliviana que conduce a Chile y al Pacífico. De la misma manera, es significativa la reunión en Chapare, la zona de mayor producción de coca en Bolivia y bastión electoral de Morales. Pese a que la mayor parte de la cocaína boliviana termina en mercados regionales como las grandes urbes de Brasil, el narcotráfico aún no ocupa un lugar principal en la relación bilateral. Evo y Lula hablarán sobre capacitación de fuerzas antidrogas bolivianas, pero no está previsto un acuerdo para operaciones policiales conjuntas.

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