La Presidenta redobla la presión sobre el voto del senador Jenefes

Intentó comunicarse con él cuatro veces, sin éxito, para que apoye el proyecto oficial de medios
Desesperado por tener sancionado el proyecto de ley de radiodifusión la semana próxima, el Poder Ejecutivo lanzó una dura ofensiva que incluyó, por lo menos, cuatro llamadas telefónicas de la presidenta Cristina Kirchner con el objetivo de presionar al senador oficialista Guillermo Jenefes (Jujuy) para que cambiara su postura rebelde.

Jenefes preside la Comisión de Sistemas, Medios de Comunicación y Libertad de Expresión, cabecera del debate, y todavía se resiste con firmeza a aceptar la orden de la Casa Rosada para aprobar la iniciativa sin modificaciones (como se informa por separado).

Tanta presión encuentra explicación en el hecho de que, sin la firma del jujeño, el kirchnerismo no podrá obtener dictamen y, por lo tanto, se vería imposibilitado de abrir la discusión en el recinto de la Cámara alta.

Ante la posibilidad de que esas gestiones fracasen, como viene ocurriendo hasta ahora, los presidentes de las bancadas de diputados y senadores oficialistas, Agustín Rossi y Miguel Pichetto, respectivamente, comenzaron ayer a hacer cuentas para ver si la Cámara baja tendría los votos necesarios para revertir cualquier eventual cambio introducido en el Senado.

Según pudo saber La Nacion de fuentes oficialistas, durante su gira por el exterior Cristina Kirchner intentó comunicarse por teléfono en cuatro oportunidades con el legislador durante las últimas 48 horas. Esos voceros también confiaron que la jefa del Estado no pudo hablar con Jenefes, lo cual muestra la dura posición que adoptó el legislador.

Esa firmeza también quedó reflejada en un cruce verbal subido de tono que el senador mantuvo ayer con el jefe de su bancada. Tras bambalinas y mientras se desarrollaba la tercera jornada de audiencias públicas, Pichetto le planteó la orden de la Casa Rosada de que el dictamen debe estar firmado el viernes próximo. "El viernes, no", respondió el jujeño.

En diálogo con La Nacion, el presidente del bloque oficialista del Senado insistió en esa postura. "Creo que para el viernes esto está agotado", sentenció.

En ese sentido, la jornada de hoy podría ser clave para el futuro del proyecto kirchnerista, ya que Pichetto pretende someter a votación de las cuatro comisiones que participan en el debate una fecha límite para la firma del dictamen.

Apoyos y críticas

Por otra parte, ayer se oyeron voces en favor y en contra del proyecto que impulsa el Poder Ejecutivo.

La más ferviente defensora de la iniciativa fue la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, quien aseguró que en esta discusión "no hay tu tía: o se está con esta ley o se está con la dictadura sangrienta".

Afuera del Salón Azul del Senado, donde se celebran las audiencias, Bonafini aseguró: "La oposición tiene cerebro de maní".

También en favor del proyecto se expresó Andrea Pochak, del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS). "Desde el punto de vista de los derechos humanos, el texto usa como parámetro el respeto al derecho de la libertad de expresión", afirmó, y solicitó a los senadores que "[procedieran] a sancionar la ley" tal cual la aprobó la Cámara de Diputados.

Por último, la Asociación por los Derechos Civiles (ADC) destacó "los avances" realizados por la Cámara baja, pero reclamó mayor autonomía de la autoridad de aplicación que propone la ley respecto del Poder Ejecutivo.

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