La Presidenta reclamó "racionalidad"

Pidió que haya más diálogo y que se dejen de lado los intereses sectoriales y las pretensiones de máxima para poder llegar a acuerdos
Dos días antes de que el campo lleve sus reclamos a la Casa Rosada después de las duras críticas con las que aceptó ir al diálogo convocado por el Gobierno, la presidenta Cristina Kirchner pidió deponer los intereses sectoriales para permitir llegar a acuerdos.

Aunque no nombró al sector agropecuario, sus palabras fueron una tibia respuesta a las fuertes declaraciones con las que los dirigentes rurales mostraron, anteayer, su desconfianza respecto de la reunión que mantendrán pasado mañana con el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.

"Sólo a través del diálogo y resignando las posiciones y las pretensiones de máxima se puede llegar a acuerdos", sostuvo la Presidenta. Fue durante un acto en la Casa Rosada, en el que anunció un convenio con las provincias productoras de hidrocarburos, que puso como ejemplo de las negociaciones futuras que emprenderá la Casa Rosada.

Cristina Kirchner pidió, además, "racionalidad" y "serenidad", en lo que pareció una respuesta elíptica a las duras advertencias que habían hecho los presidentes de las entidades rurales que conforman la Comisión de Enlace. Anteayer, en una asamblea de productores en la muestra de la Rural, los dirigentes del campo habían dicho que irían a "exigir" al Gobierno medidas para el sector.

"Es preciso perder la costumbre de plantear agendas de máxima para abordar las negociaciones", reclamó la jefa del Estado, después de que el agro hizo público su pedido de retenciones cero para el trigo, el maíz y el girasol, y una rebaja de 10 puntos para la soja.

El mensaje presidencial surgió justamente por el malestar que causaron en el Gobierno las fuertes palabras de los dirigentes rurales. Y aunque la orden de Cristina Kirchner fue no alterar el clima previo al encuentro, ella decidió ayer enviar una primera señal para marcar el terreno antes de la reunión.

El encuentro, en el que sólo estará el jefe de Gabinete, tendrá un fuerte contenido político. En el Gobierno sostienen que no saldrá de esa primera reunión una solución del conflicto, que ya lleva más de un año. "De la reunión saldrá una agenda de trabajo para que comience a tratarse a nivel técnico", confió a LA NACION una fuente oficial. El nuevo negociador con el campo será Aníbal Fernández, un hombre de fuerte llegada a los Kirchner, con cintura política y nuevo en la discusión con el sector agropecuario. Justamente el jefe de los ministros estará solo en la reunión. Como un modo de mostrar una señal, la Presidenta decidió que los anteriores interlocutores con el agro, que nunca llegaron a un entendimiento, no estuvieran. Es el caso de la ministra de la Producción, Débora Giorgi; del ministro del Interior, Florencio Randazzo, y del secretario de Agricultura, Carlos Cheppi, que quedarán relegados del primer debate.

Según supo LA NACION, el Gobierno está dispuesto a rebajar retenciones en trigo y maíz. De la negociación dependerá el número, pero, por el momento, fuentes cercanas a la Presidenta confiaron que sería una "locura" eliminarlas totalmente, como pide el agro. En la soja volverá la disputa. "Hoy no hay un escenario fiscal favorable a una rebaja en las retenciones a la soja", planteó un funcionario de estrecho vínculo con el matrimonio presidencial.

Ayer, el jefe de Gabinete, que eligió no contestar las ironías del presidente de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, que lo llamó el "popular Aníbal Fernández", dijo que la Presidenta no le puso límites a la discusión. "No tengo caprichos ni prepotencia. Quiero discutir de política", planteó, en una señal de que la Casa Rosada ideó el encuentro con el campo como un primer acercamiento para después consensuar las políticas sectoriales.

Previamente al encuentro, Aníbal Fernández sostuvo que su objetivo "es tratar de encontrar la solución" del conflicto, aunque aclaró: "No deberá generar asimetrías desde el punto de vista fiscal". Ese es el punto que desvela al Gobierno. De todas maneras, según confiaron a LA NACION en la Casa Rosada, la rebaja en las retenciones al trigo y al maíz que está en análisis no implicará como contrapartida un ajuste en otros sectores. "Esa concesión la podemos hacer", confió un alto funcionario.

Aníbal Fernández dejó claros, igual, los límites. "Hay cosas que se han dicho que son de cumplimiento imposible y no se van a poder resolver." Se refería a la soja.

Claves de la disputa

* El campo reclama una reducción de las retenciones a los granos, ya sea con un cronograma de bajas progresivas o con la segmentación para favorecer a los pequeños productores.

* El sector agropecuario también pide la eliminación de las trabas para exportar carne, lácteos y granos impuestas por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

* El Gobierno bajaría las retenciones al maíz y al trigo, pero no quiere hacerlo con la soja para que no caiga la recaudación impositiva.

* La administración de Cristina Kirchner estudia aumentar los subsidios a la lechería y otorgar beneficios impositivos para el engorde de ganado vacuno.

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