La Presidenta no recibirá a la médica Hilda Molina

La Presidenta no recibirá a la médica Hilda Molina
Un miembro de su comitiva explicó que ninguna visita oficial a Cuba incluye reuniones con disidentes
LA HABANA.- Como el extenso malecón que detiene las aguas del Caribe, la médica disidente Hilda Molina se ha convertido en un escollo para las relaciones con el régimen castrista que Cristina Kirchner ha venido a recomponer. Pero la Presidenta parece haber encontrado la forma de saltearse esa muralla: ha hecho trascender que no tiene previsto encontrarse con ella, en lo que se interpreta como una primera concesión al gobierno de la isla.

La comitiva argentina guarda con su ya clásico sigilo la posición que asumirá sobre este tema Cristina Kirchner cuando se reúna hoy por la tarde con su par Raúl Castro. Pero ayer, en sus primeros minutos en esta ciudad, dio indicios de que se moverá en la dirección que esperaban las autoridades cubanas: expresó a su comitiva que no está en sus planes recibir a los disidentes que le pidieron una entrevista. Entre ellos, Hilda Molina, considerada por la Casa Rosada como una parte más del pequeño mundo que se atreve a cuestionar a Fidel y a Raúl Castro.

"Ningún presidente se reúne con los disidentes cuando viene en visita oficial", planteó a LA NACION un ministro argentino, que ayer aprovechó para caminar por las callejuelas de La Habana vieja.

La explicación protocolar sobre la negativa a recibir a Molina es ésa, y en la delegación se aferran a la situación que provocó en 2002 el entonces presidente de México, Vicente Fox, cuando, de visita en Cuba, decidió recibir a los grupos disidentes y le valió un fuerte malestar del gobierno de Fidel Castro.

Con ese argumento, la neurocirujana deberá ahora sólo esperar un gesto de Cristina Kirchner ante Raúl Castro. Pero en el gobierno argentino hablar de ella es una complicación que no quieren asumir. La negociación seguirá abierta por los canales diplomáticos. Siempre bajo un halo de misterio. La llegada de la Presidenta aquí supone un cambio de estrategia en la gestión: sin presiones, sostienen fuentes oficiales, podrá conseguir algún día el permiso para que Hilda Molina viaje a Buenos Aires a conocer a sus dos nietos.

La médica cubana dejó el 16 de diciembre pasado una nota en la embajada argentina con un pedido para reunirse con la Presidenta. Los días previos a la llegada de la jefa del Estado ya se mostraba escéptica. Lo podrá confirmar hoy. Pero insistirá en reclamarle a Cristina Kirchner que plantee su situación en el encuentro a solas que mantendrá con Raúl Castro. A pesar de que el gobierno del ex presidente Néstor Kirchner fue el único que escuchó sus pedidos en los 15 años que la mujer lleva reclamando, la jefa del Estado se muestra dispuesta a evitar la confrontación con Cuba. Pesa sobre ella el recuerdo de la carta que le dejó su marido a Fidel Castro cuando visitó Córdoba, poco antes de dejar el poder, que provocó que las relaciones bilaterales se enfriaran.

"Este viaje es una reactualización de la relación", definió el canciller Jorge Taiana cuando la prensa lo descubrió saliendo del mítico bar La Bodeguita del Medio, después de un almuerzo distendido que compartió con la ministra de Salud, Graciela Ocaña, y su par de Ciencia, Lino Barañao.

La deuda de Cuba

El tema de esta relación estancada no parece ser ahora una traba. La Presidenta se propondrá avanzar en las negociaciones por la deuda que mantiene Cuba con el Estado nacional desde hace 36 años, que hoy ronda los 2300 millones de dólares. "Es un tema que existe y no se descarta que se trate", dijo una fuente oficial, aunque no llegó junto con Cristina ningún funcionario del área económica del Gobierno.

Los más veteranos de la delegación recuerdan las palabras de Fidel. "Oye, chico, es muy fácil solucionarlo. Que Néstor nos haga una quita como les hizo a sus acreedores y estará todo resuelto", fue el diálogo que el entonces presidente cubano, hoy ausente por su estado de salud, compartió con el diputado y ex gobernador de Santa Fe, Jorge Obeid.

Así de fácil se planteaba resolverlo. La comitiva cree que ahora se podrá avanzar, pero no se habla de las concesiones que estaría dispuesto a hacer el gobierno argentino.

Aunque hay pocas posibilidades, Cristina Kirchner todavía guarda alguna esperanza de poder ver a Fidel Castro. Según comentaron fuentes de la abultada y heterogénea comitiva que llegó ayer, la jefa del Estado habló por teléfono en los días pasados con el presidente de Ecuador, Rafael Correa, para conocer el estado de salud del líder revolucionario. El ecuatoriano estuvo la semana pasada en la isla y a pesar de que extendió su visita a la espera de poder entrevistarse con él, no lo consiguió. Fidel no aparece en público desde hace más de un mes. Su última foto, con el rostro demacrado y débil, se la llevó el mandatario chino, Hu Jintao. Las expectativas entre los argentinos son altas, aunque se resignan a que no tendrán la imagen con el hombre que hoy es para los cubanos el gran misterio del país.

Anteojos de sol donde no hay sol

* La aparición de Cristina Kirchner con lentes oscuros en plena noche fue una de las primeras sorpresas de su visita a Cuba. Sin embargo, ésta no es la única vez que usa esos anteojos a pesar de la ausencia de sol. Ya lo hizo también en Túnez (izquierda) y en Rusia (derecha), en visitas oficiales.

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