La Presidenta pidió cancelar un acto de apoyo al Gobierno

Lo hizo media hora después de que Moyano y D´Elía anunciaran un acuerdo para movilizarse el viernes próximo; la decisión disgustó a la CGT; Cristina Kirchner justificó los bloqueos a los diarios
Dejó a todos atónitos, sin reacción. La presidenta Cristina Kirchner pidió ayer suspender la marcha en apoyo a su gobierno, prevista para el viernes próximo, en un giro inesperado que provocó sorpresa (y fastidio) en los principales organizadores: el líder de la CGT, Hugo Moyano, y el dirigente piquetero Luis D´Elía.

Ambos habían anunciado media hora antes del pedido presidencial los detalles de la convocatoria conjunta. A tal punto causó estupor la decisión de la Presidenta que en la Casa Rosada, por la mañana, habían empezado a enviar invitaciones para el acto a intendentes del conurbano. Los ministros se enteraron por televisión.

En un discurso con fuertes críticas a los medios, la jefa del Estado sorprendió a Moyano con su pedido. Pero también lo respaldó al justificar los bloqueos del sindicato de camioneros a los diarios LA NACION y Clarín , la semana pasada.

Cristina Kirchner argumentó que ante la mala interpretación que había hecho la prensa sobre la convocatoria de Moyano era necesario suspender el acto. El líder de la CGT había lanzado el martes el llamado a la manifestación en defensa del Gobierno, después de que la Presidenta denunció que los últimos reclamos en las calles estaban "organizados" y "amplificados". El oficialismo se había subido al instante a la marcha. Néstor Kirchner iba a ser uno de los oradores principales (siempre que la Presidenta decidiera no ir) y la Casa Rosada había logrado algo sin precedente: unir a Moyano y a D´Elía.

"Vi en una de las tapas del diario que algunos compañeros denominan el monopolio [en alusión a Clarín ] decir que la CGT había convocado a una movilización para querer imponer una forma de organización sindical. Sentí una vez más el cinismo de la mentira", dijo la jefa del Estado, mientras compartía justamente un acto con Moyano en la sede de la Unión Ferroviaria. Y pidió entonces suspender la marcha: "Les quiero agradecer la convocatoria que hicieron para el 20 de noviembre para apoyar al gobierno nacional y popular. Pero le pedí a Hugo que les transmita a los compañeros que el acto lo hagamos en otro momento por la paz y la patria".

"No quiero que a ningún sindicato, que han sido el ejemplo de resistencia y de unidad, se le quiera enrostrar que lo que quieren hacer es imponer una forma sindical", reclamó. Y propuso sumarse al acto que el sindicato de camioneros hará el 15 de diciembre en Vélez.

La Presidenta se había reunido dos minutos antes con Moyano, a quien le anticipó en una charla informal, parados y antes de subir al escenario, su decisión. Tan paradójico fue el momento que el secretario general de la CGT se había reunido apenas media hora antes con D´Elía para acordar los detalles de la convocatoria al acto frente a la Casa Rosada. Aunque se rió más de una vez con Cristina durante el acto en la Unión Ferroviaria, Moyano mostró el rostro tenso de quien sintió de cerca el desplante.

Según confiaron a LA NACION fuentes oficiales, en la cancelación de la marcha convergieron varios motivos. La evaluación que hicieron tres funcionarios fue que el acto había generado una mala recepción en la sociedad, ya irritada por las últimas marchas y paros en el subte, y que los medios habían descalificado la movilización. "Políticamente ya no sirve una movilización así", confió un alto funcionario.

Según sostenían anoche en la Casa Rosada, la Presidenta analizó que la amenaza de las organizaciones sociales lanzada el fin de semana pasado de que bloquearían toda la ciudad, prevista para anteayer, no había sido tan grave. Se propuso intentar solucionar el extenso conflicto que mantiene con los trabajadores del subterráneo, que responden a agrupaciones de izquierda y quieren desprenderse de la conducción gremial de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), cercana a Moyano.

El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, anunció ayer que los recibirá el próximo lunes. La evaluación que se hacía en los despachos oficiales era que ante esta situación de conflicto irresuelto, no era conveniente mostrar tan expuesta la inquebrantable alianza con la CGT.

"Las mentiras con las cuales se intenta confundir a la sociedad ya son demasiadas", se quejó la Presidenta sobre los medios, y defendió al líder camionero después de los bloqueos a los diarios. Nada dijo de la frase que había lanzado el segundo de Moyano en la CGT, Juan Belén, contra las organizaciones gremiales de izquierda, como la CTA, a la que llamó la "zurda loca manejada desde afuera".

A pesar de que cancelaba la marcha en defensa propia, Cristina Kirchner avanzó en la teoría del ánimo destituyente que ensayó el lunes: "Cada vez que ha habido gobiernos nacionales y populares que defienden a rajatabla los intereses de sus trabajadores, se desatan otros intereses".

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