La Presidenta minimizó la derrota

Dijo que el oficialismo había sacado más votos que el resto a nivel nacional; negó que el resultado electoral la obligara a hacer cambios, pero reconoció que necesitará acuerdos; Kirchner reaccionó con su renuncia a la jefatura del PJ y nombró allí a Scioli
No se reunirá con los opositores que ganaron. No hará cambios de Gabinete. No modificará la política oficial en el Indec. Tampoco oirá más las quejas del campo por las retenciones.

Así se plantó ayer la presidenta Cristina Kirchner en una conferencia de prensa que dio tras la derrota en las elecciones legislativas, en la que minimizó el rechazo en las urnas al argumentar que su fuerza se había quedado con la mayoría de los votos a nivel nacional y comparó la pérdida de poder que sufrió el kirchnerismo con la baja en la merma de votos de Mauricio Macri en la Capital.

En el día en el que su marido y ex presidente Néstor Kirchner renunció a la presidencia del PJ como la primera reacción oficial tras la dramática definición, Cristina Kirchner pidió temprano que la Casa Rosada organizara una conferencia para explicar ella misma que la derrota no había sido tal.

Escoltada por el jefe de Gabinete, Sergio Massa, y el ministro del Interior, Florencio Randazzo, que permanecieron una hora y media, estáticos al lado del atril, Cristina Kirchner definió que, a partir de ahora, la garantía de la gobernabilidad la tendrán que dar los dirigentes de la oposición.

Provista de papeles con datos de cada provincia, la jefa del Estado comenzó con un relato pormenorizado cargado de números que había preparado temprano con su marido. "Es la primera vez que en el segundo turno electoral de un gobierno no se produce una derrota", dijo, asumiendo su gestión como una continuidad de la de su marido.

La Presidenta explicó que su partido había sacado el 31,3 por ciento de los votos contra el 29,5 del Acuerdo Cívico y Social, aunque la cuenta que hizo podría variar en función de qué lista se computaba como oficialista y cuál no.

Se la vio algo tensa, pero dispuesta a responder, con largas intervenciones. Y hasta se enorgulleció de que, pese a que el kirchnerismo perdió en Santa Cruz después de 20 años de hegemonía, en El Calafate había sacado el 60 por ciento de los votos.

"Esto va a exigir ejercicios de consensos y acuerdos. Pero construir gobernabilidad depende de las otras partes", explicó la Presidenta, ante la consulta sobre cómo garantizará que, tal como dijo su esposo durante la campaña, el país no volverá a 2001 o explotará.

Así, envió la pelota del otro lado de la cancha. Un dato no pasó inadvertido. De sus palabras, quedó claro que el consenso que pretende establecer la Presidenta será con los diputados que lograron entrar con Fernando "Pino" Solanas. "Hay que encontrar las personas que tienen una misma visión", explicó.

Minutos antes había analizado el ascenso de Solanas en la Capital. "Es alguien que si nos ha criticado ha sido porque no hemos profundizado demasiado el cambio."

Entre los padres de la derrota, se negó a incluir a su esposo. "Usted quiere decir que el responsable de la derrota sea el ex presidente... no, no le voy a contestar", se quejó, y pidió que la pregunta sobre la sangría de votos del oficialismo también debería caberle a Macri.

Sobre los polémicos números del Indec, la Presidenta volvió a defenderlos: "Si los datos son positivos, se ponen en duda; si son negativos, son tomados, por ejemplo de caída de la actividad. Tenemos una definición al respecto muy clara". Punto final al debate que lleva años en el kirchnerismo.

De otro de los temas irresueltos, como el conflicto con el campo, la Presidenta volvió a descartar cualquier baja en las retenciones. "Eso ya fue tratado en el Congreso, además, con un resultado adverso que provocó un gran festejo por parte de los que habían ganado", dijo, con ironía, y agregó un dato erróneo cuando se le consultó sobre aquella propuesta de Kirchner de que el campo se sometiera al veredicto de las urnas. "Todos los principales dirigentes [del agro] que se presentaron a elecciones perdieron", y citó sólo los casos de Formosa y de La Pampa. Obvió mencionar que igual esos dirigentes ingresaron en el Congreso y que en Entre Ríos el Acuerdo Cívico y Social, que llevaba a tres postulantes del agro, había salido primero contra el PJ de Sergio Urribarri y Jorge Busti.

El Gabinete

También descartó una renovación ministerial, excepto la salida de Graciela Ocaña en Salud, que renunció ayer. Sonriente, unos minutos más tarde, la Presidenta retó a Massa porque no había sabido responderle cuál era la cotización del real brasileño.

La Presidenta descartó, además, una devaluación del peso y, sin grandes definiciones, dijo que un cambio en la coparticipación federal lo deberán definir los gobernadores. Igual, dijo que "se debe intentar".

Al final, dedicó un párrafo a su nula relación con el vicepresidente Julio Cobos, uno de los grandes ganadores de las elecciones del domingo. "La relación será como fue a partir del día en que tomó la decisión de votar contra la resolución 125. No hay antecedentes de un vicepresidente que se dedique a armar listas opositoras."

Por supuesto, felicitó a todos los ganadores, pero no les concederá, según quedó expuesto ayer, una reunión.

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