La Presidenta se encierra, pero deja a Redrado afuera

Por Walter Brown

La presidenta Cristina Kirchner se garantizó ayer la salida de Martín Redrado del Banco Central. Bastó, simplemente, que abandonara la política de imposición –representada en un decreto de necesidad y urgencia que salteaba un paso parlamentario– y se ajustara a letra de la Carta Orgánica de la entidad monetaria, para encarrilar su deseo de desalojar al presidente del BCRA

Apenas la comisión bicameral que estará integrada solo por un oficialista y un opositor, y será presidida por Julio Cobos, defina su recomendación, caerá el principal argumento por el cual el DNU firmado por la jefa de Estado 13 días atrás, quedó congelado en la Justicia. Si el consejo es negativo a su deseo, podrá hacer valer la calidad de no vinculante que posee esa decisión y machacar, una vez más, contra el rol de enemigo íntimo que, a su entender, juega el Vicepresidente en el Ejecutivo. En cambio, si en esta ocasión el voto es positivo, como dejó trascender el propio mendocino, la Presidenta no solo habrá ganado un importante aval legislativo sino también la tranquilidad de que, al menos hasta que en marzo se defina el destino de las reservas, no deberá ser una mandataria cama adentro, como lo resolvió al suspender su viaje a China por temor a que Cobos anticipara los pasos legislativos que ayer ella misma decidió a dar.

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