Los presidenciables (menos Macri), en zona turbulenta

Por: Pablo Ibáñez

-Flaco: estamos mal.

-Sí, ya sé.

Ni Carlos Reutemann ni Florencio Randazzo, al cruzarse en el backstage del cable TN el lunes, se dijeron lo querían decirse: el ex piloto no quiso pedir que lo critiquen; el ministro domó el impulso de martirizarlo con que ese peligro es porque no quiso ir junto a Agustín Rossi.

Pero los desvelos de Reutemann sobre un traspié posible con el socialismo en Santa Fe no rankean en el podio de las urgencias de Néstor Kirchner y sus cortesanos. Las turbulencias propias en Buenos Aires, y su elección zigzagueante, lo absorben y abruman. Recién anoche a Olivos regresó la certeza de un triunfo que aparecía difuso unos días atrás. Cosa de climas y datos dispersos: como duda de los sondeos generales, Kirchner confecciona el suyo propio con números que le pasan los intendentes.

Más inquietante es el pronóstico de Reutemann, que hasta se arrojó a los brazos de Tinelli, y en las últimas horas también a Julio Cobos le comenzaron a sonar las alarmas. El vice se cargó la campaña mendocina como si fuera, él mismo, el candidato. En cierto punto lo es.

«Ésta es mi gente», proclama Cobos. La distancia entre su lista y la de los «gansos» se acortó a la mitad respecto de una semana atrás. Tercea el PJ de Celso Jaque. Es más, en diputados, el demócrata Omar De Marchi puntea aunque Ernesto Sanz saca ventaja para senadores.

Distantes, potenciales rivales para 2011, los tres transitan por zona de suspenso. A la par de Kirchner, tambalea el proyecto de Daniel Scioli. Un derrape solitario de Lole lo aleja de cualquier aventura presidencial y el PJ pierde, a priori, una opción.

En otro pelotón aparece Mauricio Macri. Sin nubarrones para la victoria de Gabriela Michetti y una elección positiva de Unión-PRO en Buenos Aires -más una posible sorpresa en Mendoza: el demócrata De Marchi es PRO- al jefe de Gobierno porteño lo espera un festejo el 29-J.

De la fortuna electoral que espera a Kirchner, Scioli, Cobos y Reutemann depende si Macri se regodea a gusto en la marquesina postelección o si debe, sobre todo con una elección de Michetti menos fabulosa de lo prometido, compartir el medallero final.

Pocas chances, en la lógica clásica -que ella suele no seguir- permiten a Elisa Carrió augurar un después. Si Alfonso Prat Gay queda tercero y Margarita Stolbizer termina lejos de Kirchner y De Narváez, la líder de la Coalición Cívica (CC) vería desvanecer su expectativa presidencial.

Suplica a las alturas que el domingo haya un tendal de perdedores entre los que figure Cobos. Santa Fe la hunde en una contradicción: celebra a Reutemann, pero la cercanía es sólo idílica, y recela a Hermes Binner, rara avis que es socio y competidor.

Si bloquea a Reutemann, el socialista, por empatía, podría computar como votos cercanos lo que acumule Luis Juez, en Córdoba; los que sume Martín Sabbatella en la provincia de Buenos Aires y, en una costura de aproximación, Pino Solanas en Capital Federal.

Otro pelotón, menos visible, apuesta más que lo que espera: ¿un triunfo de Unión-PRO en Buenos Aires reposiciona a Felipe Solá en la grilla presidencial, ensalza más a Macri o inyecta combustible a la fantasía de De Narváez de disputar la sucesión de Cristina de Kirchner?

Una derrota lo sumerge, al ex gobernador, en el sindestino.

Tierra adentro, sin estridencias, brotarán o se abortarán otras luces: Mario Das Neves, en Chubut, se anclará sobre una victoria de más del 60%; José Luis Gioja, de San Juan, aletea sobre la misma ilusión; Juan Manuel Urtubey cincela un triunfo para entrar en el juego.

El domingo se agotarán enigmas y profecías. Y florecerán otras.

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