Presentó renuncia fiscal nacional de Investigaciones Administrativas

Manuel Garrido dejó la dependencia encargada de hacer el seguimiento de las causas por denuncias de corrupción. El procurador general de la Nación, Esteban Righi, había recortado sus facultades

El fiscal nacional de Investigaciones Administrativas, Manuel Garrido, quien investigaba presuntos casos de corrupción, renunció a su cargo. La dimisión es el último capítulo de una sucesión de desencuentros que se iniciaron en noviembre pasado, cuando el procurador general de la Nación, Esteban Righi, había recortado las facultades de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas, lo que generó un fuerte conflicto.

La dimisión, de carácter indeclinable, se presentó a través de un extenso escrito de 18 fojas, en el que manifestó sus disidencias con la Procuraduría General de la Nación.

Una de las diferencias con Esteban Righi fue el recorte de atribuciones en causas judiciales en el que estuvieran involucrados funcionarios públicos.

Garrido respondió un escrito del propio Righi, en el que el procurador rechazaba un recorte defunciones. El fiscal expresó que las directivas de su superior fueron "contra las normas internacionales en la materia".

En dicha nota, Righi le había pedido a Garrido que se abstenga de "realizar campañas de promoción personal de su rol en la lucha contra la corrupción".

Los dichos de Righi se dieron en el marco de la disputa que mantenía con el fiscal a partir de una resolución del Procurador que el fiscal consideraba que afectaban sus facultades para investigar causas de corrupción.

Garrido argumentó que se encuentraba "limitado en las investigaciones preliminares" y no tiene "posibilidad de intervenir en el seguimiento de las causas".

Así lo confirmaron fuentes judiciales, las que precisaron que Garrido tiene previsto ahora dedicarse a "actividades académicas en el exterior".

En los últimos cinco años el fiscal impulsó o reactivó unas cincuenta denuncias penales contra secretarios de Estado, empresarios y ministros.

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