Presentaron dos piezas compuestas por Mozart a los siete u ocho años

El compositor las tocó a esa edad para que su padre las anotara. Especialistas aseguran que son técnicamente muy ambiciosas
Las primeras piezas para orquesta compuestas por Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) cuando tenía 7 ú 8 años, fueron interpretadas por primera vez tras más de 240 años. Es "un momento extraordinario", dijo Johannes Honsig-Erlenburg, presidente de la Fundación Internacional Mozart.

La obra fue ejecutada en la casa y en el piano que fueran de Mozart en Salzburgo, Austria, ante representantes de medios internacionales. Además del pasaje de un concierto para cémbalo (clave) y orquesta en Sol mayor, también se tocó un preludio fragmentario, atribuido recién ahora al famoso compositor.

Para el director científico de la Fundación Internacional Mozart, Ulrich Leisinger, descubridor de la pieza, es el "eslabón perdido" entre sus primeras pequeñas composiciones "y las grandes formas de la música instrumental, es decir sonatas, sinfonías y conciertos".

Se trata de un amplio pasaje del llamado libro de notas de Nannerl que Leopold Mozart, violinista y compositor, inauguró en 1759 para su hija Maria Anna (Nannerl) y luego usó también para las clases de piano de su otro hijo, el pequeño Wolfgang.

Además de piezas para practicar, el libro de notas contiene las primeras pequeñas composiciones de Mozart, de modo que fueron posibles ahora estos dos espectaculares descubrimientos.

Las dos piezas para piano fueron anotadas por su padre y hasta ahora eran consideradas anónimas. Sin embargo, al analizarlas de cerca, llamó la atención que son técnicamente muy ambiciosas y no hallaron paralelo en las creaciones musicales de Salzburgo de ese entonces.

Pero como las obras presentan deficiencias en la composición, descartaron que la autoría fuera del versado Mozart padre. Según estos análisis, se considera probado que las piezas de 1763-64 pertenecen a Mozart cuando tenía 7 u 8 años y que se las tocó a su padre para que las anotara.

El pianista y compositor Robert D. Levin está convencido de que Mozart quiso poner a prueba su virtuosismo en el piano: "A lo que obliga al pianista en pasajes muy veloces, cruzando las manos y dando saltos salvajes, es bastante loco", dijo.

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