La presencia de Román es cada vez más difícil. No evolucionó y sigue con dolor, pero Ischia lo concentró porque él insiste. ¿Tiene sentido?

La presencia de Román es cada vez más difícil. No evolucionó y sigue con dolor, pero Ischia lo concentró porque él insiste. ¿Tiene sentido?
Recién pasaron unos minutos del mediodía. Periodistas y cámaras, cerca de un centenar, muchas más que de costumbre por tratarse de la previa del superclásico, aguardan en la puerta de acceso al hall de Casa Amarilla, para cubrir la conferencia de prensa de Carlos Ischia. A sus espaldas, por el campo de juego de la cancha principal, rumbo al quincho en el que espera el asado de los viernes, Juan Román Riquelme avanza ya vestido de civil. Sólo interrumpe su marcha lenta cuando un amigo le pega un grito desde el otro lado del alambrado. Se detiene. Le dice que el problema en el pie derecho se mantiene, no evolucionó con respecto a días anteriores. Y retoma su marcha, no sin dificultad, como rengueando. ¿Va a jugar Román ante River? ¿Tiene que jugar?"Lo vamos a esperar hasta último momento. Tiene una molestia desde el jueves anterior, desde el partido con Guaraní, no desde el martes. Por eso no jugó el domingo con Estudiantes. El tiene muchas ganas. Al 100% no va a estar seguro, pero hay una clase de jugadores que aunque esté al 50% puede estar", explica Ischia, resaltando la importancia que tiene el 10 en su equipo, y que no le preocupa que llegue sin entrenarse.

La jornada de Riquelme, sin embargo, no arrancó sencilla. Con el mismo dolor que el martes, cuando se esperaba que a esta altura de la semana hubiera alguna mejoría, compartió la charla inicial en el campo de juego y enseguida, antes de que sus compañeros empezaran a moverse, se refugió en el vestuario. Y luego de unos minutos, salió por la puerta de la utilería y enfiló hacia el gimnasio. Kinesiólogos, médicos y auxiliares desfilaron durante toda la mañana por allí, para ver cómo se encontraba. Y los resultados no eran alentadores...

Aunque ayer todas las voces lo veían más afuera que adentro del superclásico, Ischia lo confirmó entre los concentrados para el superclásico. "El tiene ganas y quiere concentrarse. Va a hacer el máximo esfuerzo para estar. Lo veo difícil, porque no está bien, pero hay jugadores que para determinados partidos y determinadas circunstancias tienen que estar", dijo el técnico, quien va a esperar hasta mañana por la mañana para definir si puede jugar, junto con el cuerpo médico y el propio jugador. "Si está, juega. Al banco no va a ir", aclaró. ¿Y si el domingo se levanta sin dolor? "Ojalá. Si está bien y sin dolor...", completó el DT, como avisando que tampoco lo va a arriesgar.

¿Y si no juega Riquelme? "Román es una de nuestras estrellas", suele decir el entrenador, consciente de lo que genera su presencia en lo futbolístico y emocional, para el propio equipo y también para el rival. Por eso es que se mantiene la duda, cuando en condiciones normales (otro rival) estaría descartado desde el inicio de la semana y ni siquiera se concentraría. Así, logra dos cosas: mantiene expectante a River por la presencia o no de un jugador que habitualmente es decisivo en los superclásicos (23 PJ, 13 ganados, siete empatados y tres perdidos contando oficiales y amistosos) y también a los suyos con posibilidades de ingresar.

Si finalmente no se recupera y no llega, Ischia todavía no confirmó quién ingresaría. Si bien habitualmente repite que el reemplazante natural es el Tano Gracián, esta semana probó en esa posición a Nico Gaitán, y el ensayo salió realmente bien (5-0). "Ya sé lo que puede dar Leandro, pero quería ver ahí a Nicolás, que viene jugando en otra posición", aclaró, ante el pedido de la formación. "¿Quieren el equipo? No lo voy a dar", aseguró, aunque el que tiene más chances de entrar por Román es Gaitán.

Entonces, ¿va a jugar el 10 ante River? 10% que sí, 90% que no. ¡Si hasta le cuesta caminar! Pero estos porcentajes pueden cambiar. Depende de cómo se levante mañana...

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