Presencia de dirigentes cordobeses en el último adiós

Schiaretti, Becerra, Angeloz, Negri, Aguad y Mestre, en la ceremonia.
Buenos Aires. Gente que va, gente que viene, banderas argentinas, alguna que otra remera con la inscripción casi legendaria que dice "RA" estampada sobre un fondo celeste y blanco, sobreviviente de la campaña de Raúl Alfonsín en 1983, tras la cual llegó a la Presidencia.

En medio del acto del Congreso y tras los mensajes de las personalidades que despidieron al ex presidente, se abren las puertas del Congreso –vedado al público horas antes para preparar los fastos de la despedida– y cientos de personas que estaban en el atestado Salón Azul comienzan a instalarse en las escaleras principales de ingreso al Palacio de las Leyes. Faltaba poco para que monseñor José María Arancedo celebrara la misa de acción de gracias.

Entre los que se acomodaban en esa hilera nutrida se podía divisar a una buena cantidad de dirigentes cordobeses. Uno de los primeros en aparecer fue el gobernador Juan Schiaretti, quien se colocó debajo y a un costado del improvisado altar, muy cerca de su colega santafesino, Hermes Binner. Allí estuvo unos instantes vicepresidente Julio Cobos, a cargo del Ejecutivo, pero luego se instaló en el sector central, como lo manda el protocolo, acompañado por la familia de Raúl Alfonsín.

También se instalaron cerca de Schiaretti muchos dirigentes radicales: Carlos Becerra, Mario Negri, Oscar Aguad, Alberto Jimenez (intendente de Mina Clavero) y Eduardo Angeloz. En otro costado estuvo, entre otros, el concejal Ramón Mestre. El más consternado fue Becerra, quien recordó sus "40 años de militancia junto a Raúl". En "el sector cordobés" de la escalera también se ubicaron Federico Storani, Marcelo Stubrin, Leopoldo Moreau y Enrique Nosiglia (capitanes de la Coordinadora que secundó a Alfonsín en su gobierno).

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