En el PJ se preparan para el poskirchnerismo

Varios gobernadores peronistas reconocen el fuerte desgaste de la administración K y están definiendo estrategias propias de cara a las elecciones de 2011. Reconocen que el oficialismo podría sufrir un fuerte revés en los comicios legislativos
El desgaste que afecta cada vez con más fuerza al Gobierno nacional está haciendo que sean cada vez más los que, dentro de la propia tropa kirchnerista, están tomando distancia de quien hasta hace pocos meses era su principal referente político.

Concretamente, varios gobernadores del Partido Justicialista que integran la llamada “nueva generación” del peronismo trabajan en posicionarse desde sus respectivas provincias en la carrera por la sucesión presidencial de 2011, ante lo que avizoran como la etapa final del kirchnerismo si el Gobierno pierde las elecciones legislativas de 2009.

Según coincidieron fuentes peronistas consultadas, “por una cuestión de conveniencia” varios mandatarios del PJ, entre ellos el misionero Maurice Closs, el chaqueño Jorge Capitanich y el salteño Juan Manuel Urtubey, mantienen su alineación al Gobierno y al PJ que comanda Kirchner, pero avizoran un fuerte desgaste y comienzan a tejer sus estrategias para un eventual escenario poskirchnerista.

A la lista de aspirantes también podría sumarse el bonaerense Daniel Scioli y, en el conjunto de dirigentes con mayor trajín político, el sanjuanino José Luis Gioja; el tucumano José Alperovich o el chubutense Mario Das Neves, que se muestran en todos los actos del Gobierno pero tienen cierta independencia en sus provincias.

Aunque no lo admiten en público, en las charlas con sus colaboradores más cercanos, los mandatarios peronistas más jóvenes buscan “posicionarse” como la “renovación” dirigencial ante la eventualidad de que el gobierno de Cristina termine “derrotado” en las legislativas de 2009, lo que significaría el fin de la etapa de poder kirchnerista y la imposibilidad de regreso al poder del santacruceño a la Presidencia en 2011.

“Esa situación ya comenzó a abrir las puertas de un tímido debate en el peronismo de cara a las presidenciales de 2011”, sostiene uno de los mandatarios del norte del país que actualmente mantiene una relación que califica de “oscilante”, es decir, aparece alineado al Gobierno nacional para no ser perjudicado en los fondos que dependen de Nación, pero cuando puede, también sale a “marcar diferencias”.

Sin embargo, esos mandatarios tienen en común sus condiciones básicas de promover “frentes” entre distintas fuerzas políticas, y no se ven atados al aparato partidario del PJ, que consideran “estructuras obsoletas y desperdigadas” en los tiempos actuales de profesionalización de la comunicación y tecnologización de las campañas electorales.

“Hoy se está trabajando en un posicionamiento, todavía no pensamos en una alianza, para 2011 falta mucho, si bien la Presidenta y Kirchner tienen baja imagen positiva a un año de gestión, nadie sabe qué va a pasar en este país de acá a dos años, no se puede hacer futurología”, admitió una fuente cercana a uno de los mandatarios.

Las mismas fuentes, que pidieron extremo anonimato, admiten que “llegado el momento”, su jefe político “si es necesario y conveniente, hasta estaría dispuesto a enfrentar a Kirchner” en las elecciones de 2011.

“Kirchner no va a bajar a ponerle candidatos a la Provincia, la de 2009 va a ser una campaña donde habrá que evaluar las particularidades en cada distrito y en muchos la baja imagen del Gobierno no ayuda”, señalan los voceros de un gobernador del norte del país que, según anunció, se declarará “prescindente” en el próximo turno electoral.

Sin embargo, admiten que “para que Kirchner pierda en 2009, alguien tiene que ganar y no se ve a nadie del otro lado que aglutine mayorías”.

En ese contexto, avizoran como paso previo al debilitamiento del Gobierno un Congreso nacional producto de las elecciones de octubre de 2009 “donde se profundice la fragmentación”.

“Van a estar todos desperdigados”, advierten las fuentes peronistas que admiten que esa situación podría derivar en una mayor “crisis institucional”, pero aclaran que “fue el propio Kirchner quien habilitó la deslealtad y borocotización, cuando traicionó a (su padrino y antecesor, Eduardo) Duhalde”.

Como modelo de proselitismo moderno apuntan al presidente electo de los Estados Unidos, Barack Obama, quien “se dio cuenta de que el espacio público donde hacer política no es ya la plaza, sino internet”.

Admiten que así como hoy a Kirchner “se le fue Felipe Solá”, que era el primer candidato a diputado nacional por el Frente para la Victoria en las elecciones de 2007 por Buenos Aires, “de ser necesario varios gobernadores del PJ harían lo mismo” cuando se acerquen las elecciones de 2011.

No obstante, admiten que “hoy no se reúnen entre sí, cada uno teje su propia estrategia” y “se ven circunstancialmente” en los actos oficiales a los que convoca Kirchner o la Presidenta.

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