Preparan medidas para bajar las tasas y eliminar trabas

• Lo estudia el directorio del BCRA y apuntaría especialmente a las pymes. Inminente anuncio
El Banco Central ya tiene todo listo para aprobar una serie de medidas destinadas a mejorar el acceso al crédito de las empresas, especialmente de las pymes. Este jueves llegaría la primera batería de estas decisiones que, según explican en la autoridad monetaria, apuntan a «destrabar los impedimentos burocráticos» que tienen los bancos para prestar, e inducir una baja en las tasas de interés. Desde el Central reconocen sin embargo, que la tendencia decreciente del crédito, que se agudizó desde el último trimestre del año pasado, no cambiará de la noche a la mañana.

Hace dos semanas desde el BCRA ya comenzaron a enviar señales a las entidades financieras para que comiencen a volcar su excedente de pesos en préstamos al sector privado. Con ese objetivo redujeron, por segunda vez en un mes y medio, la tasa de pases pasivos, ubicando la variable en pesos en un dígito. Es el interés con el que el Central remunera a los bancos por mantener dinero ocioso y a un día de plazo con renovación automática.

El objetivo, sostienen en la institución que preside Martín Redrado, ya comenzó a cumplirse. Prueba de ello es que ese gran «colchón» de pesos, que funciona con la figura de pases pasivos, bajó en apenas un mes de 15.000 millones de pesos a 10.000 millones. El dinero se aplicó a otros títulos que emite el Central, pero de más largo plazo, como las Lebac y Nobac, y en menor medida a créditos de corto plazo al sector privado. Esto generó que luego de varios meses de estancamiento o directamente de caída, entre octubre de 2008 hasta mayo de 2009, se notara algún síntoma de reactivación en junio y parcialmente en julio. Pero, las comparaciones interanuales muestran que el crédito apenas está subiendo por encima del 10% contra más del 40% anual que llegó a elevarse hasta principios de 2008, antes del parate de la actividad económica.

Algunos de los puntos que se están terminando de discutir son los siguientes:

c Se subirá el monto mínimo del crédito a una empresa para que pueda ser considerado un crédito personal. De esta forma, las pymes tendrán un mayor margen para solicitar asistencia financiera sin presentar engorrosas informaciones de sus últimos años de balance. Prácticamente, mostrando el volumen de facturación la compañía estaría en condiciones de tomar un préstamo, tal como sucede hoy con las líneas dirigidas a individuos.

c De la misma forma, se reducirán las garantías que deben entregar las empresas que buscan acceder al financiamiento. En el margen, esto -aducen en el Central- podría implicar un menor costo de crédito y mayor acceso para muchas compañías.

c Otro de los puntos está relacionado con el régimen informativo que deben cumplir las pymes en forma regular por el solo hecho de haber recibido un crédito. Ahora, el Central será más flexible y permitirá que el volumen de información mensual no sea tan voluminoso y, sobre todo, posibilitará que no sea necesario entregarla todos los meses.

En los bancos sostienen desde hace varios meses que la caída en el nivel de crédito no es sólo un problema de oferta sino de demanda. Aducen que tanto el público como las empresas se retrajeron del mercado ante la recesión y, en el caso puntual de las compañías, por la falta de proyectos de inversión. Ante ese escenario, prefieren no salir a endeudarse.

Fue el propio ministro de Economía, Amado Boudou, quien solicitó a las principales cámaras bancarias (ABA y ADEBA) que salgan a prestar y que reduzcan las tasas de interés, un pedido que es común prácticamente para cualquier funcionario que haya pasado por el Ministerio de Economía en los últimos años. Si bien las tasas del sistema financiero están prácticamente «planchadas en los últimos meses», no alcanzó por ahora para reducir significativamente el costo del crédito. De hecho, las tasas de plazo fijo mayorista (Badlar) se mantienen prácticamente inamovibles en un 13% anual en pesos, aún a pesar del fuerte cimbronazo de junio, cuando se fugaron capitales por u$s 2.500 millones.

Claro, que una de las mayores trabas para que estas tasas pasivas más bajas se trasladen a las de los créditos tiene que ver con el cortoplacismo. La mayoría de los depósitos se hace a treinta días, por lo que se traduce un descalce de plazos entre la captación de fondos y el crédito, que por lo general tiene períodos mucho más largos. Para colmo, los bancos tienen prácticamente vedado el acceso al financiamiento internacional, por lo que tampoco pueden contar con una ventanilla barata y de largo plazo para salir a prestarle a las empresas.

El último «experimento» para estirar los plazos del crédito fue a través de la ANSES y los resultados fueron, cuanto menos, mediocres. El mecanismo consistió en efectuar plazos fijos «dirigidos» a sectores específicos con dinero del organismo previsional, que depositaba a seis meses para financiar la compra de vehículos o proyectos de inversión para las pymes. Sin embargo, la demanda apareció con cuentagotas y se decidió suspender este esquema de licitaciones. Ahora, la ANSES continúa depositando en los bancos, pero ya no respeta ningún criterio específico a la hora de determinar el destino de los fondos.

Tanto en Economía como en el Central tienen esperanzan de que este mejor clima financiero que se está viviendo en las últimas semanas, en particular tras los comicios del 28 de junio, terminen reflejándose en una mayor oferta crediticia.

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