Preparan ya lanzamientos de Letras y bonos de 2010

Preparan ya lanzamientos de Letras y bonos de 2010
• Tras canje (sigue demorado), emitirá Letras para cerrar el año 2010
El Ministerio de Economía avanza con su estrategia para colocar deuda una vez que culmine el canje con los bonistas. La alternativa más avanzada es, en ese sentido, la colocación de Letras de Tesorería en pesos y a plazos inferiores a un año, que serían emitidos en distintas series a bancos y compañías de seguros.

Desde la Secretaría de Finanzas, a cargo de Hernán Lorenzino, mantienen estos planes con hermetismo: ahora la prioridad pasa exclusivamente por arrancar la transacción con los «holdouts», lo que sucedería recién a mediados de enero.

Pero una vez que concluya la operación, el Gobierno precisa buscar aceleradamente financiamiento en el mercado, a través de la colocación de nuevos títulos. Si bien una posibilidad es salir al mercado internacional, no hay garantías de que se pueda acceder con emisiones voluntarias al menos en el corto plazo.

Habrá que esperar la reacción de los «fondos buitre» que no ingresarán en la transacción y también que baje un par de escalones la tasa de interés, ya que por el momento el riesgo-país de la Argentina continúa por encima de los 700 puntos básicos. De esta manera, colocar un nuevo bono en dólares a diez años no bajaría hoy del 12% anual.

Ante este panorama, el plan (que avala el ex presidente Néstor Kirchner) es aprovechar la liquidez excedente en los bancos para financiar al menos parte del bache financiero de 2010.

Las entidades mantienen más de $ 15.000 millones ociosos, un colchón que engrosaron significativamente entre 2008 y 2009, ante la crisis financiera internacional y su repercusión local. En el Gobierno hablan, eso sí, de que todo sería «absolutamente voluntario», es decir, que no habría presiones a los bancos para que compren estos nuevos títulos públicos de corto plazo.

El Ministerio de Economía pasaría a competir con el Banco Central por esa liquidez. La entidad que preside Martín Redrado coloca Lebac y Nobac, pero con el objetivo de absorber semanalmente pesos del mercado. En los últimos tres meses, por ejemplo, estas colocaciones se multiplicaron para retirar buena parte de los pesos que el Central emite para la compra de dólares.

La incógnita es qué fondos utilizarán los bancos para comprar las futuras Letras de Tesorería, cuyo plazo sería en una primera etapa inferior a un año. Una posibilidad es aplicar parte de su liquidez excedente. Pero otra alternativa es vender parte de sus Lebac para la compra de nuevos bonos del Gobierno, con lo que se plantearía una competencia entre las necesidades de regulación monetaria del BCRA y la búsqueda de recursos líquidos para pagar deuda por parte de la Casa Rosada.

Además, en la medida en que los bancos tengan presión para comprar más títulos públicos se reducirá la posibilidad de volcar esos fondos para prestarle al sector privado. El esquema que se maneja en la Secretaría de Finanzas para el año próximo, relacionado con la necesidad de cubrir un bache superior a los u$s 6.000 millones, es el siguiente:

Canje de deuda en default a lo largo del primer trimestre del año próximo.

Intentar un acuerdo con el Club de París sin necesidad de contar con un acuerdo con el FMI.

Se intentará emitir deuda en dólares en el mercado internacional, a tasas que no superen el 10%. Aún es incierto si esto efectivamente podrá conseguirse y cuál sería el monto que podría buscar la Argentina.

Refinanciación de los vencimientos de los próximos tres años del Boden 2012. Ello terminaría de despejar el panorama financiero de los dos años que le quedan a Cristina de Kirchner en el Gobierno.

En forma paralela, emisión de Letras de Tesorería en pesos para ser colocadas entre bancos y aseguradoras.

Si todo esto no alcanza, habrá una ofensiva no sólo para apropiarse de los excedentes de los organismos públicos como AFIP o ANSES, sino también de las ganancias del Banco Central. La autoridad monetaria giró este año $ 4.400 millones, pero las ganancias de este año no bajarían de $ 10.000 millones. Y algunos analistas privados creen que en realidad esa utilidad estaría más cerca de los $ 20.000 millones. Sería el procedimiento de «última instancia» para cubrir el importante agujero financiero de 2010.

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