Preparan la evaluación ante el G-20 sin la intervención del FMI

Preparan la evaluación ante el G-20 sin la intervención del FMI
Economía aportará datos del país al resto del grupo, con la garantía de que el Fondo no hará críticas
El Gobierno ya prepara la carpeta de datos de la economía argentina, que tendrá como destino final la evaluación del G-20 para fin de enero, con una escala intermedia en el Fondo Monetario Internacional (FMI) en la que el organismo no podrá formular críticas particulares al país.

Así, lograría separar por completo este compromiso de la demorada revisión de las cuentas públicas que, como integrante del FMI, la Argentina debería realizar anualmente, pero que no cumple desde el inicio de la manipulación de las estadísticas oficiales, en 2007.

Fuentes del Ministerio de Economía indicaron a La Nacion que, tras la cumbre ministerial del fin de semana pasado en Escocia, ya comenzó la recopilación de datos fiscales, financieros, monetarios y sociales para la "evaluación mutua" que realizarán los miembros del G-20 para tratar de evitar una recaída en la crisis.

Además, deberá presentar una serie de lineamientos de políticas para los próximos dos o tres años en cada una de esas áreas de la economía.

Según el calendario acordado en Saint Andrews, a fines de enero, los gobiernos que integran este grupo deberán presentar para entonces sus respectivos programas y proyecciones.

El primer destino de los datos que enviará cada país será el edificio central del FMI, en Washington.

Pero la presión de poderosas naciones emergentes como Brasil y China le resultó funcional al Gobierno para evitar que el Fondo pudiera avanzar más allá, para cumplir con un rol de supervisor o formular críticas particulares.

Por otros motivos, Estados Unidos y algunas naciones europeas también apoyaron la postura de correr a un costado al Fondo, pese a que en la cumbre presidencial de Pittsburgh se había acordado reforzar el rol del organismo como coordinador de las políticas anticrisis.

"Una de las disputas de fondo en el G-20 es la del tipo de cambio en China, en el marco de los desequilibrios globales. Y tanto China como Estados Unidos, con diferentes argumentos, afirmaron que no quieren la interferencia de terceros en esa dura discusión que tendrán cara a cara", explicaron fuentes oficiales.

Otras fuentes ajenas al Gobierno ratificaron esta decisión y precisaron que Brasil e Indonesia también habían presionado en el mismo sentido. Alemania, en cambio, propuso lo contrario, según participantes del encuentro en la campiña escocesa.

El comunicado precisa que el G-20 será asistido en su evaluación por el análisis del FMI y el Banco Mundial y la información de otras organizaciones internacionales apropiadas, que incluyen a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la Organización Mundial de Comercio (OMC), entre otras.

Finalmente, el FMI actuaría como una "consultoría" que deberá reunir los datos aportados por cada uno de los gobiernos y "consolidarlos", es decir, analizar qué efectos tienen sobre los lineamientos fijados por el G-20 para asegurar la recuperación global. Pero las naciones emergentes más críticas se aseguraron de que no pudiera desmenuzar esa información.

"La idea es que analice en forma conjunta los datos de todos los países, pero sin poder hacer recomendaciones sobre nadie en particular", aclararon las fuentes.

De este modo, el Gobierno lograría demostrar su compromiso con el G-20 sin tener que cruzarse con la evaluación del Fondo, que el ministro Amado Boudou quiere dejar para después del cierre del canje con los bonistas en default.

Ante embajadores

Así lo expresó el funcionario ante algunos embajadores, a los que les juró que también mantenía su intención de llegar a un acuerdo por la deuda con el Club de París, aunque haya descartado la idea que le acercaron, de hacerlo por medio de un bono.

En esas reuniones, se aprobó esa "secuencia" para que Economía pueda concentrarse en el primer compromiso importante con los acreedores externos que pone en práctica el gobierno de Cristina Kirchner, tras sus fallidas promesas de fines de 2008, de abonarle al Club de París en un solo pago con las reservas del Banco Central y de lanzar el canje para los holdouts, que ahora Boudou resucitó.

De hecho, ayer, tras el encuentro de la embajadora de EE.UU., Vilma Martínez con la Presidenta, la representación diplomática informó en un comunicado que allí "se reiteró el apoyo de EE.UU. a los esfuerzos realizados por la Argentina en la normalización de sus relaciones con el FMI y los acreedores del Club de París".

Parte del mercado cree, sin embargo, que el Gobierno se conformará con el canje y con emitir deuda en el mercado.

DIXIT

"Se acordó que el FMI sea un organismo técnico, que no nos monitoree"

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