Preparan el escenario para que Kirchner vuelva a presidir el PJ

Es parte de la estrategia para reforzar su poder interno con vistas a la pelea por el 2011.
La escena ocurrió el jueves pasado en la Casa Rosada. Cristina Fernández hablaba por teléfono con su esposo cuando le comentó que en su despacho estaba el gobernador chaqueño, que acababa de presenciar la firma de la renegociación del contrato por la Hidrovía Paraná. "Pasame, pasame", le pidió Néstor Kirchner, ansioso, desde Olivos. Cuando tomó el tubo, Jorge Capitanich escuchó un mensaje escueto y contundente: "Coqui, organizá nomás la reasunción en el partido, que la hacemos en el Chaco".

En noviembre pasado, el Consejo Nacional del justicialismo había decidido rechazar la renuncia a la presidencia presentada por Kirchner tras su derrota electoral de junio.

A la semana siguiente, cuando el propio Capitanich, junto a Daniel Scioli, Hugo Moyano y Sergio Urribarri, le fueron a ofrendar ese dictamen a Olivos, el ex presidente los sorprendió con una picardía: "Déjenme pensarlo un tiempo", les pidió, intentando un fino equilibrio para alienar a sus aliados de centroizquiera con un nuevo encierro en el PJ.

El tiempo de esa meditada impostura llegó a su fin. Kirchner siente que necesita retomar cuanto antes la conducción formal del partido para taponar desde la cúpula posibles fugas hacia las filas de sus desafiantes internos: desde Eduardo Duhalde, hasta Mario Das Neves, Felipe Solá, Francisco de Narváez o Alberto Rodríguez Saá.

Esta semana se terminará de definir la fecha, que podría ser el 24 de febrero. Capitanich organizará en Resistencia una reunión del Consejo del PJ y luego un acto multitudinario para celebrar el retorno de quien nunca se fue.

Es que a pesar de que a pocas horas de su derrota electoral había prometido que su renuncia sería "indeclinable" y que daba un paso al costado para dejar que Scioli (como vicepresidente del PJ) reorganizara la estructura partidaria, Kirchner jamás se retiró a cuarteles de invierno.

Aguantó el chaparrón tras los comicios y cuando los gobernadores e intendentes se dieron cuenta de que seguían dependiendo de la ayuda financiera del Gobierno nacional, se aplacaron los vientos renovadores: Kirchner mantenía el poder sobre la caja, el único que importa. Su reposición en la presidencia del partido no significa que vaya a frecuentar la sede partidaria de la calle Matheu ni convocar a debates en el Consejo.

"Es sólo una señal para que todos tengan claro quién sigue al mando", comentó un integrante de la conducción justicialista. Y algo más, muy importante: le garantiza a Kirchner el poder de decisión sobre la estrategia electoral del PJ para 2011.

Kirchner planea para este año más y más actos por todo el país. En cada ciudad promete desembarcar junto a la mayor cantidad posible de integrantes del Consejo partidario, como una muestra a domicilio de que los peronistas más importantes aún le responden. Aunque debajo de sus pies se agiten las aguas más turbulentas.

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