La UIA prepara una lista de dudas y reclamos para plantearle a Redrado

Los industriales quieren saber detalles del acuerdo con China y la política cambiaria.
Pusieron las caras largas en suspenso por siete días; sin embargo, los industriales nacionales siguen reclamando detalles del acuerdo que el Banco Central argentino y el chino firmaron para canjear sus moendas.

"Le pedí a la ministra Débora Giorgi un encuentro urgente porque seguimos teniendo detalles pendientes", le dijo a Clarín el titular de CAME, Osvaldo Cornide. Voceros de la Ministra dijeron que "no hubo ninguna reunión con industriales", aunque se desconoce hasta ahora si prodía haberla.

Por las dudas, en la mesa chica de la Unión Industrial ya tienen listas las consultas que quieren hacerle al presidente del Central, Martín Redrado cuando el martes visiste la sede de la central fabril en Avenida de Mayo.

La conducción de la UIA ya encargó a sus economistas un informe sobre los eventuales daños comerciales que podría tener que el convenio chino finalmente se destine para fines comerciales. En la UIA esa es la gran duda, a pesar de que el propio Redrado tanto por teléfono el martes como en declaraciones públicas ya explicó que "es un acuerdo 100% financiero".

En la autoridad monetaria ayer discutieron el tema puertas adentro (ver página 19) y sostiene que en los próximos días se terminarán de pulir los detalles del canje entre pesos y yuanes por un total equivalente a 1.022 millones de dólares por tres años. Incluso en el mismo Central hoy apuestan a que "si sacamos la foto hoy nadie necesitará echar mano a los yuanes".

En la UIA, en realidad aprovecharán la visita de Redrado para apuntar a lo que más le preocuparía: cómo ven en la autoridad monetaria las consecutivas subas del dólar en relación al peso (ayer cerró a 3,74 pesos) y cómo manejarán la flotación administrada en los próximos días pre electorales.

Fuentes empresarias aseguran que ya hay algunos sectores con dilaciones en sus cadenas de pagos o con bajas de dos dígitos en los niveles de producción del primer bimestre y la noticia de que la actividad industrial, según el INDEC, cayó 15% en los primeros dos meses de este año profundizó la preocupación que ya tienen algunos hombres de negocios.

Para despejar en el fondo más este tipo de temores a una inestabilidad en las reservas y a un fuerte aumento en la paridad cambiaria, fue que la ministra Giorgi tomó cartas en el asunto y recalcó que "la Presidenta no va a firmar nada que dañe a la industria nacional".

Por ahora, los economistas del Gobierno se esfuerzan por mostrarse en tranquila convivencia respecto del acuerdo chino pero en la Casa Rosada siguen creyendo que el Central aceleró los tiempos de este acuerdo de manera unilateral.

En cambio, en el Central considerarían que, haga falta técnicamente o no la rúbrica presidencial, en este caso sería bienvenida la firma de Cristina de Kirchner para darle respaldo político al primer acuerdo de este tipo que China firma con un país latinoamericano.

En realidad, habrían sido los propios chinos quienes le aceleraron los tiempos a todos dejando trascender en la Asamblea Anual del BID, en Medellín el lunes pasado, que este acuerdo estaba en marcha. Dicen que así rompieron el acuerdo de palabra que habían hecho Redrado y la Presidenta para que fuera ella quien lo anunciara a su regreso de su visita en la cumbre del G20, donde precisamente uno de los temas que se discutirán (hoy en Londres, ver página 16) será la posibilidad de que haya otras monedas internacionales de reservas que no sean solamente el dólar estadounidense.

Por su lado, a los chinos, en épocas de bolsillos amarretes, les sobran reservas en yuanes y quieren usarlas para convertirse en un nuevo motor económico mundial

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