Preocupados por las encuestas, en el oficialismo apuestan al 'Alfonsinazo'

En las usinas del oficialismo apuestan a que "el último aporte" de Raúl Alfonsín -según las palabras del Gobernador Daniel Scioli, aunque estas hayan sido dichas en otro sentido- haya sido un reposicionamiento del radicalismo que "desinfle" el inocultable ascenso al menos en las encuestas del empresario de los medios, Francisco De Narváez, sobre todo tras la ratificación de que ocupará el primer lugar en la lista de Unión-Pro, por encima de su ex rival, Felipe Solá.
En Balcarce 50 pero también en calle 6 –sus destinos están inevitablemente unidos al menos en esta elección– especulan por estas horas con que de la mano del "revival" alfonsinista que conmueve por estos días a la clase media argentina, la marca radical vuelva a cotizar en alza en las góndolas de la política y empiece a "subir" en las encuestas en desmedro de los números del empresario colombiano, de buena llegada también a los volátiles sectores medios criollos.

En el análisis del oficialismo, este eventual renacimiento de la UCR, significaría una vuelta al esquema tradicional de la política argentina de los últimos 60 años, esto es Peronistas vs radicales. En ese marco, creen que más allá de los esfuerzos del peronismo disidente por ocupar en el imaginario colectivo ese espacio, es el oficialismo quien tiene ventajas para posicionarse en ese sentido.

"Se acabaron los cachivaches" graficó, crudo y exagerado, un importante dirigente del peronismo K en obvia referencia a De Narváez y, porque no, a Elisa Carrió, "somos nosotros o los del velorio".

Probablemente la realidad no sea tan dual y menos en los escasos tres meses que quedan de acá a las elecciones, pero el esquema de los tres tercios, con el que se especuló inicialmente se desarrollaría la próxima elección, luego fue abandonado visualizándose el escenario de una "interna peronista". Vuelve a cobrar vigencia, al menos en las cabezas de los dirigentes radicales de la UCR y peronistas del PJ, circunstanciales aliados en el deseo de un "triunfo" de Alfonsín a lo Cid Campeador, es decir, después de muerto.

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