Preocupado por el presupuesto, Macri amplía el diálogo político

El jefe de Gobierno porteño busca acelerar y ampliar la ronda de consultas con sectores políticas y organizaciones comunitarias para poder consensuar prioridades de gasto e inversión. Asegura que el margen operativo es exiguo. Pondrán en marcha un plan de difusión.
Mauricio Macri acelerará en los próximos días su ronda de diálogo político, que abarcará también a gremios y entidades comunitarias. Lo que promete el jefe de Gobierno porteño no es una ronda de negociaciones de coyuntura, sino un plan de marcará el pulso de la próxima etapa de su administración. Lo que preocupa a Macri no esta otra cosa que su margen de gestión: a quien lo visite muestra un powerpoint con los números del Presupuesto y un exiguo monto que le queda al gobierno de la Ciudad para realizar las obras prometidas en tiempos electorales.

"Con las limitaciones que tenemos, debemos discutir y consensuar definitivamente cómo aplicamos el presupuesto. Tenemos que terminar con esta puja distributiva y este clima de agresividad", dicen en las principales oficinas de Bolívar 1.

La calculadora de Macri dice que los ingresos de la Ciudad totalizan 18.800 millones de pesos y que los gastos alcanzan a 18.500. Con esos números, el resultado operativo que le estaría quedando es de 300 millones (297 dice exactamente el powerpoint), como margen para realizar nuevas inversiones.

"Para poder afrontar un plan que a futuro deje a la Ciudad en las condiciones que nos habíamos planteado, se necesitarían unos 60.000 millones de inversión en infraestructura, pero al paso que vamos tardaríamos más de 20 años en llegar", reconocen. Ese plan -explican- sería lo básico para poner a Buenos Aires en 6 puntos, si comparamos, por ejemplo, con un puntaje de 10 para Madrid, y frenar el nivel de inseguridad y marginalidad".

Las limitaciones a las que se refiere el gobierno porteño es la negativa de la Casa Rosada a transferir el Puerto y la concesión del juego, que le aportaría preciados recursos, como así también la frenada transferencia de la Policía y el rechazo para otorgar avales a créditos internacionales. El "nivel de agresividad", claro, traducido del lenguaje PRO, son las presiones de aumentos para docentes y otros gremios, que recientemente adoptaron medidas de fuerza, y lo que ven como una creciente demanda de subsidios.

El diálogo político de Macri arrancó el mes pasado -casi al mismo tiempo que el emprendido a nivel nacional- y tuvo como primer resultado que la Legislatura le aprobara la emisión de un bono por 690 millones de pesos para que el Estado pague por obras que ya fueron ejecutadas. Pero el jefe de Gobierno tuvo que cajonear en esos tironeos proyectos que esperaba convertir en logro propio como el de construir túneles debajo de la avenida 9 de Julio.

"Vamos a trabajar en un fuerte plan de comunicación de esta realidad y de diálogo cotidiano con todos los sectores para que todos puedan tomar conciencia y consensuar las prioridades que tenemos en nuestro presupuesto. Nuestro mayor esfuerzo va a estar centrado ahora en eso", explica un alto funcionario. Mientras en la provincia Daniel Scioli impulsa aumentos de impuestos, en el gobierno porteño no deja de ser una tentación rever la política tributaria. Pero admiten que ahora no tienen margen y que tampoco significaría un alivio. "Subir impuestos, aumentaría la puja distributiva", entienden.

La movida se llama "Plan 2020", porque prometen que se trata de proyectos de obra a futuro. En 2020, claro, Macri espera estará sentado en un sillón que no sea el de Bolívar 1.

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