Preocupación en la industria metalúrgica por el impacto de la crisis

En marzo del año pasado, cuando comenzó el conflicto entre el campo y el gobierno nacional, nada hacía prever que la economía mundial se convertiría en noticia y que una debacle, según los expertos sólo comparable a la de 1929, sacudiría al mundo capitalista.
El distrito de Bolívar, que se caracteriza por tener una producción ligada estrechamente al sector agrícola ganadero, sintió de inmediato el impacto que generó el enfrentamiento tras la implementación de la resolución 125. La economía local se paralizó, se cortaron las cadenas de pago y tanto el comercio como la industria vieron surgir viejos fantasmas.

La crisis a escala global sigue siendo noticia y los esfuerzos por reflotar los mercados más importantes del mundo continúan resultando infructuosos.

En Bolívar la paralización de la economía se siente en todos los rubros. La industria vuelve a ser uno de los sectores más golpeados por la situación.

Consultado por La Mañana, José Luis Farina, titular de la metalúrgica Farina Hermanos que se dedica a la fabricación de carrocerías para camiones y acoplados agrícolas, contó que durante diciembre, enero y febrero no ha realizado ninguna venta y que los únicos ingresos que ha tenido su empresa provienen de las reparaciones. Es decir su fábrica es, hoy por hoy, un taller.

"Estamos como está el país", dijo Farina, que indicó que la situación preocupa "y mucho, sobre todo porque hay una infraestructura que implica gastos fijos, por el personal", que son siete obreros en estos momentos.

La empresa local tenía la capacidad de fabricar tres carrocerías por mes, pero en el último trimestre no han tenido ventas, por ende al no existir la demanda la producción se paralizó.

El futuro es preocupante, "no lo veo claro, no veo que esto tenga solución a corto plazo, es más, creo que vendrán meses mucho peores", opinó Farina quien aseguró que más allá de los desafíos "la voy a seguir pelando con la reparación hasta que podamos, cuando no podamos más veremos qué hacemos", e indicó que para su empresa hablar de reducción de personal sería el "último recurso" y que no piensan en ello.

A pesar de los inconvenientes económicos, la presión fiscal impositiva no ha disminuido.

"El trabajo disminuyó tremendamente, estoy más que preocupado, hay cheques que se devuelven (por falta de fondos) y los trabajos que tomamos se hacen con pagos diferidos, hasta ciento veinte o ciento cincuenta días", lo que da cuenta de un panorama que no es, precisamente, alentador.

En lo que hace a los aumentos de precios en la materia prima comentó que en diciembre se registró uno del 8% en la chapa, luego bajó un 7% y en estos días subió un 3%, "no entiendo porqué sube, porque prácticamente no hay demanda", comentó el metalúrgico.

Farina contó que tratan de bajar costos pero llega un punto en que no se puede hacerlo más. "Ante la crisis pretendemos al menos mantenernos, no pido más porque hoy eso, ya es mucho".

Finalmente opinó que "aparentemente quien apuesta en este país, está errado. Hace un año atrás tenía trabajo para cinco o diez personas más, uno duda si agrandar las estructuras en un país inestable como éste, y ahora no tenemos nada de trabajo, sólo reparaciones pero mantenerse de ese modo es muy difícil. Siempre decimos los mismo, tenemos esperanzas, pero también muchas preocupaciones".

Pero el caso de la empresa Farina Hermanos no será el único, ni éste el único rubro afectado, en ediciones sucesivas nos ocuparemos de conocer la realidad de la industria y el comercio local ante el avance de la crisis económica en el país y en el mundo.

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