Preocupación por el alza de los precios

El ministro Boudou y analistas privados coinciden en que es el principal problema; el dólar podría subir hasta $ 3,95, pero bajaría en marzo
"Va a haber una lluvia de dólares desde marzo." Con esa frase osada, el ministro de Economía, Amado Boudou, afirmó ayer que, aunque en los próximos días se pueda producir algún ligero aumento en la cotización del dólar, la salida de Martín Redrado del Banco Central no alterará la estabilidad cambiaria ni financiera.

Tres economistas consultados por LA NACION coincidieron con los grandes trazos del optimismo vertidos por el ministro, aunque alertaron sobre la necesidad de contener la inflación en alza. De hecho, ayer Boudou reconoció que el Gobierno trabajará "muy fuerte para que haya un seguimiento y que los precios no se salgan de madre".

Un día después de la renuncia del presidente del BCRA, el Gobierno comenzó a ponerse dos objetivos: ganar la confianza con los inversores locales y extranjeros y planear la batalla parlamentaria para defender el cuestionado uso de las reservas en el Fondo del Bicentenario.

Pero según dijo el ministro a LA NACION, nada de eso debe alterar la tranquilidad registrada en los últimos meses en la plaza cambiaria y en los depósitos bancarios. En el análisis de Boudou y de la nueva conducción del BCRA, es posible y hasta positivo que la cotización del dólar se deslice algunos centavos hacia arriba en las próximas semanas.

Esa suba mejoraría el estado de las cuentas fiscales sin ningún esfuerzo y mejoraría la competitividad de las exportaciones; el techo a explorar es el promedio de $ 3,95 pautado en el presupuesto 2010, ya que más allá de ese nivel se podría generar más inflación y salida de depósitos para comprar dólares.

Pero, en realidad, tanto desde Economía como del BCRA afirman que en poco más de un mes, entre marzo y junio, el movimiento cambiario irá en el sentido contrario, con una presión a la baja por el ingreso de dólares de la liquidación de la cosecha agrícola. De ahí la frase de Boudou sobre la posibilidad de tener una oferta importante de divisas como para compensar cualquier nervio financiero cuando comiencen a usarse las reservas para pagar deuda y el Gobierno tenga más espacio para gastar, tanto a nivel nacional como de las sedientas provincias.

Para contener las presiones del mercado, los funcionarios resaltan la cifra del superávit comercial (exportaciones menos importaciones) y el crecimiento esperado de las reservas para este año, en torno de los US$ 7000 millones.

Boudou cree que, con el canje para salir del default, los principales bancos del sistema local no tienen margen para "sacar los pies del plato" por la gran cantidad de bonos públicos que han comprado en los últimos meses.

Con el apoyo de la cosecha y de los bonos, más el consumo, que en verano "voló" -en la clase baja, por el plan de asignación universal, y en la clase media, por los mayores ingresos-, según sus palabras, la asignatura más importante será lograr una recuperación en la tasa de inversión, luego de la fuerte desaceleración de 2009.

El ministro repite a los suyos que el canje provocará una baja en la tasa de interés, que le permitirá al Gobierno ocuparse de las obras de infraestructura, y al sector privado, de los proyectos de mediano plazo que hasta ahora brillan por su ausencia y que muchos observadores no esperan hasta después de 2011.

La visión de los analistas

Miguel Kiguel, Miguel Bein y Eduardo Curia coincidieron en que la resolución de la pelea entre Redrado y el Gobierno "descomprimirá" las tensiones del último mes.

"El hecho de que haya una solución descomprime las perspectivas; a mucha gente no le gustó, pero salió menos mal de lo pensado al darle un poco más de participación al Congreso", sostuvo Miguel Kiguel. Según el ex secretario de Finanzas, la buena noticia es que "Boudou priorizará el avance del canje" y la mala es que "con un Banco Central más subordinado que antes al Gobierno, habrá más riesgo de inflación". En ese contexto, "hay que manejar las reservas con prudencia y no hacer cosas raras, como colocarles un bono compulsivo a los bancos", destacó.

Miguel Bein consideró que "con el avance del canje y la aprobación del DNU por las reservas en el Congreso, con el apoyo de los gobernadores", el Gobierno podrá seguir manejando la pulseada con el mercado "con un escenario más despejado". De todos modos, Bein consideró que "si Redrado pensaba en una devaluación del 6%, ahora el objetivo será del 12%".

Por su parte, Eduardo Curia dijo que "Pesce también deberá pagar su derecho de piso con el mercado", pero aclaró que es clave que "el Gobierno deje en claro que no usará el endeudamiento externo militantemente y que la cuestión fiscal tendrá una contención, sobre todo si dejan subir el dólar".

LA PERSPECTIVA DE TRES ECONOMISTAS MIGUEL BEIN

Estudio Bein & asoc; ex viceministro de Economía

"Con el avance del canje y la aprobación en el Congreso del DNU para el uso de las reservas, el Gobierno tendrá un escenario más despejado. Pero si Redrado pensaba en una devaluación del 6%, ahora el objetivo será del 12%"

EDUARDO CURIA

Economista

"Miguel Pesce también deberá pagar su derecho de piso con el mercado. Será clave que el Gobierno deje en claro que no usará el endeudamiento externo militantemente y que la cuestión fiscal tendrá una contención"

MIGUEL KIGUEL

Econviews, ex secretario de finanzas

"La buena noticia es que Boudou priorizará el avance del canje; la mala, que con un Banco Central más subordinado al Gobierno que antes habrá más riesgo de inflación. Hay que manejar las reservas con prudencia"

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